Borja y la sencillez de invitarme una cerveza
A puertas de fin del 2007, en el mes de noviembre, había recibido la invitación del expresidente de la República de Ecuador, el socialista democrático Rodrigo Borja (+), para visitar su casa. En aquella época, (¡cómo pasan los años!), era subjefe de cultura de diario La Hora y mi especial responsabilidad era la redacción y edición de la Revista Artes a mando de Agustín Garcells, emblemática y única en ese momento como producto cultural nacional entre todos los diarios impresos y circulaba los días domingos.
Foto: Quito, noviembre de 2007, casa del exmandatario
Para aquellos tiempos, no teníamos ni más la mínima idea de la digitalización de la vida, no solo de los procesos periodísticos. Ahora y después de casi 20 años escribo esta experiencia y la circulo vivamente desde las redes sociales. ¿Por qué se produjo la invitación? Meses antes había llegado a la redacción de la sección cultural del diario, el libro “Sociedad, cultura y derecho”, autoría del exmandatario. Ávido de curiosidad por el contenido, así como por su autor, más si eran (son) excepcionales los políticos que producían conocimiento a ese nivel, lo leí de cabo a rabo, además que siempre me procuraba interés textos de ciencia política y relaciones internacionales. Su contenido era ágil, profundo, comprensible. Es un documento que se puede utilizar para asignaturas como Teoría General del Estado.
Había apuntado en mi cuaderno varias notas del libro, inmediatamente las repasé y corregí, y luego reseñé el libro en la Revista Artes sin imaginarme que el expresidente me iba a contactar para agradecerme por la nota y eso se iba a traducir en una mañana y tarde de visita a su casa. Borja me envío su dirección y llegué al espacio que, a mi modo de ver, era su cuartel de invierno, su biblioteca, en donde pasaba muchas horas al día, entre miles de libros, cuadros, fotografías de su paso por el poder, el globo terráqueo obsequiado por el expresidente de Francia, François Mitterrand (+), una sala para visitas, una pequeña mesa para trabajo, un escritorio con documentos a los costados y el monitor encendido, en el que actualizaba la Enciclopedia de la Política, trabajo que ha tenido más reconocimiento afuera que en Ecuador.
En un gesto de cortesía y generosidad, el exmandatario me preguntó qué deseaba tomar: desde café, pasando por una aromática hasta una cerveza. No perdí la posibilidad de escuchar cómo golpeaba la cebada en el vaso de vidrio, servido por Borja. Ni tampoco me hubiese imaginado hasta ese entonces que esa reseña que haría de su libro me iba a llevar a una tomar una cerveza con tamaño contertulio que bebía agua. Fue el padre de la extinta Izquierda Democrática.
Hablamos de tantos temas y de tantas cosas que por la discrecionalidad, no vale la pena comentarlas, pues el político había decidido salir de la política, aunque esto parezca un juego de palabras, ruidoso y sacado de la fantasía. No reproduciré las cosas que los medios han repetido de Borja, sino más bien su sencillez y sensibilidad para con la vida y la naturaleza. Ya llegada la tarde/noche se presentó una luna llena y entre la conversación gritó a su esposa: “Carmen, ven a ver esto”. Estaba hipnotizado por ese fenómeno como si fuese un niño con juguete nuevo en mano.
Hasta el día de hoy recuerdo tres frases, de no sé qué pasajes de las conversaciones que luego mantuvimos en el tiempo. La primera era su disciplina por la caminata en su caminadora, máquina que mantenía junto a su estudio; la idea de que no era necesario comer en exceso sino en frugalidad y la tercera, tener la mente en movimiento.
Desde ese día, el expresidente fue entrevistado por mí varias veces con el propósito de incorporar algunos de sus criterios, como exmandatario, docente universitario y escritor, en temas concretos para dos documentos de tesis que desarrollé. Las sesiones fueron muy largas y enriquecedoras, en una suerte de escucha activa y total. Para anécdota, una de esas tesis (doctoral) fue publicada como libro y al año que viene se cumple una década desde su nacimiento y su larga travesía por el mundo: El Populismo en escena: ¿por qué emerge en unos países y en otros no? con el aval de Flacso Ecuador.
Mi paso por el periodismo fue fascinante y vivo agradecido por aquello. Si bien, escribo para varios espacios, sin embargo, ese vibrante transitar por la prensa me lleno de defensas por la libertad de expresión como médula de la democracia.
Hay un sinfín de historias detrás de las personalidades, muchas y distintas, e irán saliendo en su momento.
Creo que ahora es necesario recordar a esos personajes de la OTRA POLÍTICA por fuera del simplificado mundo de la cosmetología electoral, la espectacularización y la farádula. Eran otros tiempos aquellos…

