21 de abril de 2015
El Gobierno logró lo que la oposición no pudo en estos ocho años: juntar a las distintas agrupaciones políticas en contra de varios temas, como la reelección indefinida para todos los cargos de elección popular, el estilo descalificador del Presidente, el desconocimiento de la deuda del Estado al IESS, el retiro del 40% para las pensiones jubilares, la espesa burocracia que promociona la felicidad y el Buen Vivir, la prepotencia de mandos altos, medios y bajos que imitan el comportamiento del líder y el monopolio de la verdad, entre los más visibles.
En un histórico acuerdo, porque antes no se había registrado algo igual desde el retorno a la democracia, Pachakutik, Compromiso Ecuador, Sociedad Patriótica y diversas agrupaciones políticas defienden la democracia sobre la base de sostener su discurso en la importancia de la alternabilidad en el poder, la autonomía de las funciones del Estado, la transparencia electoral y la independencia que debe tener y demostrar la Corte Constitucional. Este acuerdo no solo es histórico, sino que evidencia que vivimos otro momento político.
Este nuevo momento se caracteriza, por que estamos a un año de empezar la carrera electoral y el panorama no es favorable para Alianza PAIS, quien ha monopolizado el poder durante ocho años. Entre las razones obvias están el descalabro de los precios del barril de petróleo, lo cual deja sin piso la política asistencial. Por otra parte, ha sido evidente la incapacidad del aparato de propaganda gubernamental de levantar cabeza desde la derrota de las seccionales y la Asamblea pasa por su peor momento con decisiones como la de las pensiones jubilares.
Lo más grave es que el oficialismo no tuvo un plan de sucesión de liderazgo y están expuestos a ensayar fórmulas que les podría conducir a una derrota tanto de las presidenciales, así como de la Asamblea. En este contexto, no es muy difícil que aparezca un ‘outsider’ como el mismo mandatario lo fue en su momento o el Alcalde de Quito en el suyo. Todo puede pasar en el Ecuador de la incertidumbre política. Mientras ello sucede, la oposición aprendió a capitalizar los errores del oficialismo sin hacer esfuerzo alguno.

Interesante punto de vista. El anàlisis es necesario y la opiniòn es el oxìgeno del convivir social.