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GRACIAS MIGRANTES: ECUADOR 2 ALEMANIA 1

Domingo, 26 de junio de 2026

Se me pone la piel de gallina cuando los estadios en los Estados Unidos se pintan de ecuatorianidad. Salta la selección de fútbol a la cancha y las banderas en los graderíos destilan el amarillo, el azul y el rojo. Decenas de miles de compatriotas corean a kilómetros de distancia el himno nacional. Las cámaras de televisión y las transmisiones en vivo de los celulares capturan lágrimas contenidas, sonrisas rezagadas, esperanzas acumuladas. No importa el resultado de los dos primeros partidos, porque el apoyo de los migrantes sigue intacto como si lo único que nos quedase es la Tri.

En las últimas dos décadas, el pegamento que explica el sentido de identidad ha sido el fútbol, ese espacio que no condiciona nada, porque solo ahí estamos juntos, pese a las diferencias y las distancias. Es un pegamento compuesto de alegrías y tristezas, tejido de esperanzas ante las dificultades y sinsabores de la política, el mundo del trabajo y los escasos destellos de bienestar colectivo. En los estadios se corea a Julio Jaramillo con orgullo, fuerza y pese a las letras nostálgicas, se lee como una muestra de aliento.     

En las calles de las grandes ciudades en donde jugó la Tri, a viva voz y con baile incluido, la gente cantaba la canción interpretada por Gerardo Morán: “en vida, que me quisieras en mi vida…, ya muerto, ya para qué”. Miles de migrantes abrieron sus corazones y ya sin aliento después del griterío de una semana recargaron baterías, porque, probablemente, no habían sentido la patria tan cerca, ese pedazo del Ecuador que no distingue color de piel, credo, ideología, estatus económico. En el estadio todos alientan, porque ahí no hay partidos políticos, fronteras urbano y rurales, brechas ni espejismos.

Los migrantes, aquellos que envían cinco mil millones de dólares al año al país como remesas, siguen haciendo patria todos los días, pese a la distancia. Un inmenso gracias por todas las muestras de apoyo a nuestros jugadores de origen humilde, porque nunca pudieron haber entrenado y ser tratados como si estuviesen en Ecuador. Más allá del alcance y los resultados de esta participación mundialista, las lecciones que nos dejan los ecuatorianos en los EE.UU. son muchas.

Autoritarismo del siglo XXI

Tenemos autoritarismos de izquierdas, derechas y populistas. Al momento de quebrantar la democracia no interesa de qué signo ideológico son y de dónde provienen. Simplemente, sobrepasan a las funciones del Estado y se salen con la suya. Justifican sus actuaciones porque fueron electos por una población que los aprueba en el gobierno. Es decir, manipulan los principios de la democracia, ya que colocan su popularidad sobre el estado de derecho y la rendición de cuentas. En la actualidad, usan maquinarias propagandísticas para persuadir a la población e instalar una narrativa a su favor.


Estas prácticas de los autoritarismos no dejan de ser arbitrarias, personalistas y mesiánicas, porque no hay ley que se respete. El líder se cree iluminado y hace que todo gire a su alrededor. Actúa en función del bien de los demás porque se cree superdotado y clarividente. Hay una característica que es transversal al autoritarismo: quien ejerce del poder se cree infalible, es decir que nunca comete errores y cuando los hace, tampoco reconoce sus faltas, buscando siempre un chivo expiatorio. Como dice la sabiduría popular, si en la mesa de asesores, ministros y consejeros, el líder es el más inteligente, el gobierno fracasará.


En la actualidad, vivimos un virus de autoritarismo en todo el mundo. Está en las democracias de la más alta calidad hasta en las de mediana y nula. Es una práctica política que contribuye a la agonía de las libertades y los derechos. Los líderes con estas características promueven la idea de que gozan de una superioridad moral y determinística. En otras palabras, no solo operan en los planos de la política y la economía, sino también en los campos ético y religioso. Su discurso pretende catequizar a sus seguidores.


Con el tiempo y el correr de las aguas, las actuaciones de los autoritarismos se develan, transparentan y caen en picada. Solo es cuestión de tiempo. Lamentablemente, en los últimos años ha ido creciendo la simpatía por este tipo de liderazgos, porque no se dimensionan sus consecuencias en el mediano y largo plazos.


@cesarulloa_77

Publicado en diario La Hora, Ecuador, el 22 de diciembre de 2024.

Maldito populismo

El populismo está en el ADN de la cultura política de nuestro país. Por esta alfombra deshilachada han desfilado Carlos Guevara Moreno, Velasco Ibarra, Abdalá Bucaram, Rafael Correa y decenas de candidatos para todas las dignidades que pretenden imitar a estos personajes. La fórmula es sencilla, nada elaborada pero sí esquemática. Utilizan de forma recurrente e histriónica un discurso grandilocuente en contra de alguien, de un enemigo real o simbólico. Puede ser la oligarquía, la banca, los medios de comunicación, los desertores de sus movimientos, los organismos internacionales. Su justificación también es simple: todos están en contra del pueblo, menos el líder redentor con estatus de Mesías.

Siguiendo este guión, atrapan a millones de personas en una telaraña demagógica que genera un clima de polarización, pues funciona de mil maravillas el adagio que dice “divide y vencerás”, en otras palabras, están conmigo y contra de mí. Dicho en jerga populista: a favor del pueblo o en contra del pueblo. No obstante, la mayor contradicción es que los populistas viven, visten, comen y beben como reyes, príncipes o jeques. Además de tener grandes cortes de lambones y carga maletas que les repiten que ellos son los más bellos y los mejores como el espejo de los cuentos de hadas.

El populismo no reconoce ideología, pues se acomoda en la derecha o la izquierda según sus conveniencias, también puede abrazar todo tipo de causas si la finalidad es ganar votos. Por eso, se contradice de manera permanente, bajo la narrativa de que solo el líder puede cambiar de opinión. Si bien, esta estrategia apela al pueblo, sin embargo, las decisiones que toma son siempre desde arriba, porque además el mismo pueblo le delega al líder, casi ciegamente, que haga lo que considere en su beneficio. Eso explica, la corrupción y la discrecionalidad en el uso de los recursos.

Es parte del populismo la demagogia y el clientelismo, pero no necesariamente sus mayores características. A puertas de una nueva elección, es inevitable tener un barómetro populista para no caer en la misma trampa de siempre. No es tiempo para populismo, aunque eso vaya en contra de la cultura política tan acentuada en nuestro país.

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Magnicidio en Ecuador. Candidato a la presidencia fue asesinado

Después del ataque militar que perpetró el ejército de Colombia a territorio ecuatoriano en el 2008, en donde estaba ubicado al campamento de la guerrilla de las FARC en el sector de Angostura, el gobierno de Rafael Correa conformó la Comisión de Transparencia y Verdad que investigó el hecho. Uno de sus integrantes, Francisco Huerta Montalvo (+), político de amplia trayectoria, había dicho que se comenzaba a configurar una “narcodemocracia”, debido a la influencia de los carteles de la droga en la política ecuatoriana y la influencia de la guerrilla.

Cabe retroceder en el tiempo, pues la violencia política, ahora expresada en el magnicidio en contra del candidato a la presidencia, Fernando Villavicencio Valencia, el 9 de agosto en la ciudad de Quito, tiene historia, nombres y apellidos. El aspirante a la primera magistratura como periodista de investigación, primero, y asesor legislativo y asambleísta después, denunció la penetración del narcotráfcio en la democracia, debido al oscuro financiamiento de las campañas electorales de varios candidatos a distintas dignidades.

Las denuncias de Villavicencio siguen su curso en la Fiscalía General del Estado. En su lucha contra la corrupción y la impunidad señaló varios delitos producidos en los gobiernos de Rafael Correa, Lenín Moreno y Guillermo Lasso. El más importante fue el caso Odebrecht y las intermediaciones petroleras. Para la opinión pública, este candidato se había convertido en “denunciólogo”, pues se había abierto muchos frentes, pero en especial el correísmo. En este clima de violencia, al asesinato en contra de Villavicencio, le antecede el del alcalde de la ciudad de Manta, Agustín Intriago, dos semanas antes y también bajo la modalidad de sicariato.

Ecuador atraviesa la peor crisis de seguridad en combinación con la inestabilidad de las instituciones democráticas, debilidad gubernamental y descrédito en los partidos políticos. La crisis se expresa en las masacres carcelarias debido al enfrentamiento entre las bandas que las controlan, los crímenes bajo la modalidad de sicariato, sobre todo en la Zona 8 que comprende los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón en la Costa, y la disputa territorial por el control de los corredores de la droga que se va hacia Europa y Estados Unidos. Se podría cerrar el año con 40 homicidios cada 100 mil habitantes. Ahora, el crimen organizado apunta en contra de los políticos.

En este clima, el gobierno del presidente Guillermo Lasso no ha podido controlar la ola de violencia en las cárceles y en las calles, pese a que sigue anunciando su éxito en el decomiso de droga, mayor al de los gobiernos de sus antecesores. A pocos meses que termine su mandato, las cosas se le ponen más cuesta arriba, pues a más de sus bajos niveles de aprobación y credibilidad, se junta el asesinato de Villavicencio y la imposibilidad de garantizar unas elecciones en paz.

Tablero electoral incierto

El 20 de agosto se producirán las elecciones en Ecuador para conformar la Asamblea Nacional con 137 legisladores y el binomio presidencial sin que todavía se conozca la posibilidad de una segunda vuelta. En este contexto, Fernando Villavicencio estaba ocupando un segundo lugar en las encuestas dentro de los ocho candidatos. Es incierto lo que pueda ocurrir con su votación, pues él representaba el anticorreísmo duro que incluye facciones de todo tipo, izquierda, centro y derecha. En Ecuador, la oposición a Correa se ha mostrado fragmentada y es polifónica.

Los mensajes fuertes de la campaña de Villavicencio fueron su valentía para combatir a las mafias, la lucha contra la corrupción y la impunidad. En sus mítines reiteraba que al ganar las elecciones les fijaría un plazo a las bandas del crimen organizado para que entreguen las armas, caso contrario, empezaría una guerra sin tregua. Por estas alocuciones, habría recibido varias amenazas de las bandas que controlan las cárceles y el negocio de las drogas.

El movimiento nacional que auspiciaba la candidatura de Villavicencio, Construye listas 25, tiene entre su dirigencia a exfuncionarios del gobierno de Lenín Moreno como la exministra de Gobierno, María Paula Romo y el General, Patricio Carrillo, ex Comandante General de la Policía y también exministro del Interior de Guillermo Lasso, declarados anticorreístas. El asesinato del candidato podría producir un voto favorable para sus asambleístas e incluso para el nuevo binomio, en donde se mantendría como vicepresidenta, Andrea González y se acaba de elegir al periodista Christian Zurita como sucesor de Villavicencio.

En el espectro político no hay una figura que se asemeje a la de Fernando Villavicencio y que persiga sus mismos fines. En esta coyuntura, los candidatos que le siguen en las encuestas hasta antes del debate, Otto Sonnenholzner (centro), Yaku Pérez (izquierda ambientalista) y Jean Topic (derecha) tratarán de convencer al electorado del presidenciable, dando un giro a sus campañas, en sus mensajes y estrategias.

Una vez más, las encuestas fracasaron. De manera meteórica y generando sorpresa, el candidato más joven de la cotienda, Daniel Noboa (35 años) pasa en segundo lugar al balotaje y se enfrentará contra el correísmo representado por Luis González, fiel militante de la Revolución Ciudadana y su líder, el expresidente Rafael Correa.

Las claves de la exitosa y silente campaña de Noboa son: un trabajo eficiente en logística, uso de recursos y conocimiento del territorio nacional, sobre todo de las áreas más pauperizadas, a las cuales su padre, el cinco veces candidato Álvaro Noboa, recorrió y llegó con una potente estrategia asistencial. El segundo aspecto es el mapeo de actores claves que actúan con la lógica de las redes, seguido de un mensaje renovador de la política e imagen fresca. Ahora, Daniel puede cumplir el sueño de su padre, pero en otro contexto y retos completamente diferentes y más retadores.

A esta altura de las elecciones, la seguridad se convierte en la primera exigencia de los ecuatorianos y le siguen el desempleo, la lucha contra la corrupción y la impunidad, el acceso a la salud y la educación.  Ese el mensaje para los finalistas.

@cesarulloa_77

Mejorar los ánimos

Urge una agresiva y sistemática inversión social por parte del Gobierno central, así como de las alcaldías y prefecturas para restaurar el ánimo y la convivencia pacífica, la dignidad y la autoestima en la población. Eso significa que los recursos económicos se cubran con rostros humanos en la lucha contra la pobreza, el hambre, desempleo, la inseguridad, la atención médica y el acceso a la educación. Atacar las consecuencias de estos fenómenos de precariedad social es determinante para vislumbrar un mejor futuro.

¿Cómo lo hacemos? El combate contra la desnutrición crónica infantil es impostergable, el rediseño del sistema de salud pública debe ser urgente, la inversión en infraestructura en materia de riego es inaplazable, el apoyo a la agricultura familiar campesina no puede retrasarse más, el acceso a la educación general abriría mentes y corazones de miles de niños y niñas, la lucha contra la inseguridad y la violencia no espera ni un minuto. No se trata de acciones asistenciales ni clientelares, sí de una política pública de intervención integral.

Por ejemplo, la lucha contra la inseguridad tiene varias acciones que pueden desarrollarse de manera concatenada y relacionada, en el marco de un plan a largo plazo con hitos de corto, mediano y amplio alcance. Por ejemplo, la generación de empleo requiere de inversión nacional e internacional. ¿Cómo lo logramos? Con seguridad jurídica, contexto de certeza, estabilidad política y un acuerdo nacional para empujar todos hacia el mismo lugar.

De manera concomitante se debe ampliar y mejorar la inversión en educación con actividades extracurriculares de vinculación con la sociedad: el poder del conocimiento y la inclusión social. De la mano, la recuperación del espacio púbico con alumbrado moderno y televigilancia. Dignificar las cárceles y ser eficientes en la sanción de delitos como el enriquecimiento ilícito, lavado de activos, testaferrismo y el tráfico de influencias. Gobernar con el ejemplo es la máxima de todas y sensatez para concienciar acerca de cuánto ganamos luchando contra la corrupción y la impunidad. Pasemos del mundo de las ideas a la realidad.

Publicado en diario La Hora, domingo 8 de enero de 2023.

Violencia naturalizada

Pie de foto: TC Televisión

La violencia se ha convertido en una forma de vida, es decir, naturaliza la agresión física, sicológica, emocional y económica como una práctica de relacionamiento social. No hay espacio, en donde estemos exentos de aquello. En las calles nunca falta un avezado que nos bote el carro, amedrente a los conductores con gritos y se ufane de poner en riesgo la vida de los demás con acelerones. El reclamo que pudiera hacer el agredido deviene en fatal, pues detrás de un conductor violento puede haber instintos asesinos y el uso de cualquier tipo de arma, desde una casera a una súper moderna. Nadie sabe, a ciencia cierta, qué puede ocasionar un mal momento en las vías y en nuestras vidas.

Lo mismo sucede al comprar un producto o contratar un servicio. La violencia se manifiesta en la atención, pero también en el trato del comprador hacia quien le atiende. Hay una práctica de doble vía, en la que se disputan espacios de poder de todo tipo y sin ningún sentido. La sin razón de la fuerza se impone y se procesan los conflictos con violencia. ¿Quiénes ganan? Definitivamente, nadie. Ahora se observa con mayor claridad que los ánimos de la población están muy caldeados, no solo porque hay una sociedad en descomposición acelerada, sino también por un sentido generalizado de negación respecto de las condiciones de vida. Hay un síntoma de frustración: desempleo, inseguridad, incertidumbre.

El ascenso económico y meteórico que ofrecen los negocios ilegales, apadrinados por el crimen organizado, también influye en el clima de violencia, pues está evidenciado que los jóvenes sin empleo ni educación, “los nini”, son reclutados para cometer delitos y, entre ellos, el sicariato. La vida de una persona puede costar unos pocos dólares y esto le permite al joven pistolero ubicarse en un mejor ranking en su organización. Las novelas de televisión y las series prepago de los capos de la mafia se quedan cortas frente a la realidad. Hay barrios del Ecuador tomados por delincuencia común y organizada, es decir, hay un estado paralelo que comienza a controlar la vida, empezando por las calles. El territorio está repartido entre las mafias, donde la Policía no ingresa.

La corrupción también es una forma de violencia, ya que millones de dólares que pueden resolver las necesidades de las personas en condición de pobreza y extrema pobreza están en los bolsillos de malos funcionarios, quienes convirtieron el Estado en su negocio. Hasta ahora no se ha recuperado casi nada de los casos de corrupción, por lo que nos queda solo la anécdota y la espectacularización del relato comunicacional. Entonces, mientras haya impunidad, la gente honrada no podrá sentirse segura ni tampoco identificada con el país. No hay tranquilidad sin justicia, ni tampoco democracia con impunidad.

El caso de María Belén Bernal no solo es repudiable, sino que también nos desnuda como sociedad. Este feminicidio puede ser un detonante para aglutinar frustraciones de diverso tipo, ya que el estado de ánimo de los ecuatorianos está por los suelos. Una tragedia tras otra es una señal que algo está muy mal.

Publicado en diario El Universo, lunes 26 de septiembre de 2022.

Botar o votar

Fuente foto: https://www.parlamentomercosur.org/

Casi la totalidad de la población no sabe cómo se seleccionan los candidatos. Eso explica la primera frustración popular en las elecciones de toda la vida: se vota por el menos malo, además que es una obligación en nuestro sistema. En otras palabras, se bota el voto. En consecuencia, la mediocridad se naturaliza y el país es gobernado por los menos capacitados y en varias ocasiones, hasta con deplorable ética. Entonces, hay una tiranía democrática en este juego, pues las organizaciones políticas no conectan con las aspiraciones, demandas y perfiles que exige la población. Las escuelas de formación política no existen y el acuerdo nacional para un giro ético se distancia de la operatividad de los partidos.

Por lo anterior, no es totalmente cierto de que la responsabilidad de las elecciones recae en los ciudadanos, pues votamos dentro de lo que hay y de lo que cabe. O como alguien dice, no hay de donde escoger. Por tanto, se requiere una reforma integral al ejercicio de la participación política en los partidos, en términos de una eficiente y ética democracia interna, lo que daría a luz una eficaz representación. No es una tarea sencilla, porque demanda ejes y comportamientos esenciales: compromiso, tiempo, ética y una visión clara del país que queremos dignificar.

En estas elecciones, el papel de la ciudadanía debe ser contundente en la exigencia a los partidos de los planes de trabajo, las hojas de vida de los candidatos y sus equipos, así como dar cuenta de sus aliados. No se puede hacer agua los helados, tratando de poner por delante estrellas de navidad, advenedizos, improvisados y delincuentes para cualquier cargo. La censura debe ser radical contra quienes juegan con las ilusiones de las personas y, más aún, con aquellos que se presentarán a la reelección sin haber trascendido en los puestos que ocupan. El voto es un incentivo, pero también tiene la faceta de castigo con un efecto demoledor. La democracia tiene esa cualidad: premia o sepulta. No pierda la oportunidad de ejercer su derecho de la mejor manera. Comience ahora por el cambio.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 7 de agosto de 2022

Quiero un país

Fuente: https://www.nationalgeographic.com/travel/destination/ecuador

Quiero un país, en donde los vecinos salgan seguros a la calle. Quiero un país, en donde nadie se quede sin escuela. Quiero un país, en donde haya trabajo y podamos comprar en el mercado sin estirar los billetes. Quiero un país, en donde la juventud no sea seducida por las muñecas de la mafia ni el cartel de los sapos. Quiero un país, en donde nos aceptemos diversos y que el color de la piel, la religión, el apellido, la condición económica y la preferencia sexual no sean barreras para relacionarnos y convivir en paz. Quiero un país, en el que podamos discrepar sin recurrir al insulto y la violencia. Quiero un país que destierre la viveza criolla y se imponga la honestidad como elemento de nuestra identidad.

Quiero un país, en donde las autoridades sean ejemplares y no sujetos de ingrata recordación cuando dejan sus cargos públicos. Quiero un país, en donde las bibliotecas y las farmacias sean más numerosas y mejor abastecidas que las licorerías. Quiero un país, en donde los niños y las niñas no sean abusados, maltratados ni infravalorados por nadie. Quiero un país, en donde las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Quiero un país, en donde se valore en sus dimensiones la sabiduría de los ancianos. Quiero un país con menos presos en las cárceles y verdaderos sistemas de rehabilitación social. Quiero un país, en donde nuestra población se sienta orgullosa de haber nacido aquí y lo grite a los cuatro vientos.

Quiero un país, en donde el respeto esté sobre el dinero y el tráfico de influencias. Quiero un país, en donde los ciudadanos exigen derechos, pero cumplen sus deberes. Quiero un país, en donde desborde la dignidad y no la filantropía disfrazada de caridad.  Quiero un país que luche contra la corrupción, pero no de manera selectiva. Quiero un país, en donde el juego limpio haga reconocer las derrotas y recibir con humildad las victorias. Quiero un país, en donde el diálogo sea el elemento esencial de la democracia y la resolución de conflictos. Quiero un país, en donde las autoridades tengan más asesores de calidad y menos guardaespaldas y carga maletas.

Quiero un país, en donde asumamos responsabilidades y que la culpa de nuestros errores no sea de la vaca. Quiero un país, en donde los discapacitados no reciban migajas, sí trato digno. Quiero un país, en donde la educación sea el pilar fundamental de la vida. Quiero un país que valore su biodiversidad y viva a plenitud la interculturalidad. Quiero un país solidario, generoso, humano, alegre y firme. Quiero un país que sea resiliente a los desastres naturales porque se reconstruye por su maravillosa gente. Quiero un país, en donde las grandes decisiones se consultan. Quiero un país, en donde se gobierna de la misma manera para las mayorías y las minorías. Quiero un país con medios de comunicación que educan, entretienen e informan cada día mejor. Quiero un Ecuador altivo, grande, que puede rectificar y elegir a sus mejores líderes para gobernar.

Publicado en diario El Universo (Ecuador), 20 de junio de 2022.

¿Con quién gobierna el populista? Un análisis de los gabinetes de Rafael Correa, Jair Bolsonaro y Nayib Bukele

Sindy Mora Solano César Ulloa José Andrés Díaz González

A inicios del siglo XXI, se acentúa la ola de gobiernos populistas en Latinoamérica. La literatura académica se ha concentrado en estudiar las características de los líderes populistas, así como las implicaciones de este fenómeno hacia las democracias, dejando de lado el análisis de los grupos que acompañan y apoyan a los líderes. Este artículo pretende llenar dicho vacío al realizar un análisis comparado de la trayectoria y características de las personas que conforman el gabinete de tres presidentes: Rafael Correa (Ecuador), Jair Bolsonaro (Brasil) y Nayib Bukele (El Salvador). Se concluye que, en los tres casos, se recurren a personas de trayectoria política para la formación de los gabinetes, lo que pone entredicho la idea de que se produce una ruptura con las élites políticas tradicionales; sin embargo, el contexto político en que llegan al poder incide en las características del grupo de personas en las que se apoyan para conformar su gobierno.

Artículo académico publicado en

Anuario del Centro de Investigación y Estudios Políticos, ISSN: 2215-2873
Núm. 13, enero-diciembre, 2022: 48-84. DOI: 10.15517/aciep.v0i13.47866.

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Guillermo Lasso, un año de incertidumbre política

Fuente de imagen: Nueva Sociedad.

En mayo se cumplirá un año del gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador y el primer escollo del Ejecutivo ha sido gobernar sin el respaldo de la Asamblea. Su agrupación política CREO, ha debido acomodarse ante una mayoría de congresistas que van del centro a la izquierda y con una presencia relevante del correísmo con 48 de los 137 legisladores. Mientras tanto, en las calles se vive un aumento desenfrenado del crimen y la violencia.

El principal problema del estancamiento que vive el país es que el partido oficialista, CREO, apostó por una estrategia que personaliza la política sin ubicar en su contexto la relación inevitable entre el Ejecutivo y el Legislativo. Antes de que se posesionen las autoridades de la Asamblea, el presidente ensayó un acuerdo político con sus dos rivales: el expresidente Rafael Correa y el líder histórico de la derecha del Partido Social Cristiano, Jaime Nebot.

El rechazo en redes sociales, así como en diversos sectores, fue tan alarmante que Lasso reculó y más bien tendió puentes con el partido Pachakutik, los independientes y la Izquierda Democrática (ID) con la finalidad de asegurarse el control en la Asamblea mediante el nombramiento de las autoridades. Sin embargo, ninguna de las movidas en el tablero resultó eficiente. Un año después, el Gobierno no ha sabido establecer vínculos efectivos con la oposición ni con los aliados naturales de la derecha, y persiste la vieja práctica de mayorías móviles.

Sin mayores posibilidades de maniobra, el presidente envió a la Asamblea su megaley económica que incluía la reforma tributaria, la Ley de Inversiones y la reforma laboral. El proyecto fue rechazado porque la normativa ecuatoriana impide el tratamiento y aprobación de tres materias de manera simultánea cuando son urgentes.

El Gobierno replanteó su estrategia y envió un cuerpo a la vez sin contar ?en primera instancia? con los votos suficientes, es decir, 70. La Ley de Reforma Tributaria podía entrar en vigencia por el Ministerio de la Ley si no había acuerdo entre los diferentes bloques; sin embargo, con los votos del correísmo pasó. Esta misma maniobra no se repitió con la Ley de Inversiones, que fue rechazada, lo que prevé el fracaso de la reforma laboral. Frente a este traspié, el presidente fustigó contra asambleístas de Pachakutik y el líder de la ID, Xavier Hervas, a quienes acusó de intercambio de favores.

La complejidad para que el Gobierno saque adelante su Plan Nacional de Gobierno, debido al bloqueo de la Asamblea, se agudizó cuando su exministra de Gobierno, Alexandra Vela, dimitió del cargo por estar a favor de la Muerte Cruzada o el cese de funciones de la Asamblea por obstrucción al Ejecutivo. Frente a este escenario, Guillermo Lasso enfatizó en “gobernar sin la Asamblea a futuro”, como si eso fuera posible, y peor aún cuando descartó la Muerte Cruzada.

Ahora el Ejecutivo apuesta por una consulta popular de la cual nadie conoce su contenido, en un contexto donde ha bajado su aceptación y donde enfrenta un escenario de elucubraciones que reiteran la alianza con su rival Rafael Correa, debido al habeas corpus otorgado al exvicepresidente Jorge Glas, pese a que recaen sobre él dos sentencias por corrupción en el caso de Odebrecht. Pérdida para el Gobierno, triunfo para la Revolución Ciudadana.

Ante este panorama, el país vive, además de las manifestaciones, una ola de masacres en las cárceles, reiterados encautamientos de toneladas de droga y muertes violentas bajo la figura de sicariato en la costa, en los cantones de Durán, Guayaquil y Samborondón.

En lo que va del año ha habido más de 200 muertes violentas, y la inseguridad se ha convertido en la primera preocupación de la población. El clima se tensiona aún más por el asesinato de Don Naza, un militar que estaba dedicado al negocio de las pirámides financieras, donde además se investiga a otros elementos de las Fuerzas Armadas.

Ante este contexto, la sociedad civil toma fuerza, en el sentido de que la aceptación y la credibilidad de las Funciones del Estado están en los peores niveles desde la transición a la democracia en 1979. Las insinuaciones de que “se vayan todos” son recurrentes y las propuestas para mejorar la gobernabilidad están a la orden del día.

En esa línea, varios colectivos están impulsando una consulta popular ciudadana para preguntar a la población si está de acuerdo con quitar las atribuciones de designar autoridades al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, reformar el Capítulo V del Código de la Democracia, referente al sistema de partidos, usar el excedente del petróleo para la salud y la seguridad social, y la evaluación de los operadores de justicia. Hay varias propuestas que serán presentadas a la Corte Constitucional.    

Entre las complejidades e incertidumbres, el mayor logro del Gobierno ha sido la vacunación, lo que convierte a esta administración en una de las pocas que ha cumplido con su oferta de campaña de manera rápida, eficiente y con reconocimiento internacional. Esto dinamizó la economía y restauró un importante margen de confianza en el futuro, pese a que la situación económica sigue siendo dramática, puesto que siete de cada diez ecuatorianos no tienen empleo.

Otro aspecto positivo es el retorno a clases en todos los niveles educativos y la voluntad de implementar una política pública para combatir la desnutrición crónica infantil. No se puede perder de vista que el Gobierno no ha enfrentado casos de corrupción y eso es un mérito entre tanta impunidad. A ello, se suma la gestión en la búsqueda de inversiones extranjeras.

Panel de análisis del primer año de Gobierno del presidente Guillermo Lasso para Democracia TV, sábado 21 de mayo de 2022.

Publicado en Latinoamerica21 el 22 de abril de 2022