En estas elecciones se juega la continuidad de un sistema político o la configuración de uno nuevo, en donde haya la posibilidad de la alternabilidad en el poder, la independencia de funciones del Estado y una participación ciudadana no condicionada, pero también la lucha contra la corrupción y la progresividad de los derechos, sin que ello suponga que los sociales y económicos diluyan o menoscaben las libertades de opinar y expresarse.
