Archivo del Autor: enlosbordesdelapolitica

Avatar de Desconocido

Acerca de enlosbordesdelapolitica

Politólogo ecuatoriano. Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador a tiempo completo. Dicto clases a pregrado y posgrado. Invitado como analista político en medios internacionales y nacionales. Columnista de diario La Hora. Mis últimos libros son: En el ojo del huracán. Ley de Comunicación en Ecuador (2020, coautoría con Lolo Miño). Chávez, Correa y Morales: discurso y poder (2020), Los millennials frente al espejo (2018) y El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no? (2017)...

Lenín, va y viene

Lenín Moreno trata de desmarcarse, pero la intrincada red correísta le retarda, a ratos le apretuja y provoca en su comportamiento político contradicciones, sin que ello desconozca la dificultad que supone para cualquier político salir del modelo autoritario y de lealtades creadas por parte de la revolución ciudadana, los que ahora son descalabrados por las denuncias de corrupción. A ratos todo parece teatro. Sin embargo, ese comportamiento del Presidente es ciertamente explicable, porque fue parte del anterior Gobierno durante 10 años y en algo le debe afectar desmarcarse. En su intento de ganar legitimidad en varios sectores y edificar su propio símbolo, no solo debe superar el modelo mesiánico de su antecesor, sino que tendrá que cortar de un tajo lo terrorífico que significó en varios aspectos el correísmo, como la falta de independencia de las funciones del Estado gracias a ese monstruo del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), la transgresión permanente de los derechos humanos y la política de incentivos selectivos para los militantes de PAIS como si este movimiento fuera el Ecuador. Error. Los estrategas de la revolución ciudadana confundieron el Estado con el partido y administración de la cosa pública con marketing electoral.

Entre las contradicciones evidentes de Moreno se encuentran mantener una parte del equipo económico anterior o, acaso, está buscando el momento propicio para decirles bye bye. Otra que tampoco se explica es la presencia de Ricardo Patiño como consejero político y la propuesta de que Alexis Mera sea embajador de la misión diplomática más importante para el Ecuador, pues EE.UU. es nuestro principal socio comercial. Parece que el Presidente prefiere mantener la mesa coja, tambaleante y sin ninguna estética, antes que abrirse un frente brutal de correístas en contra suyo y provocar un golpe, pues nadie garantiza que el llamado a la muerte cruzada, sea por iniciativa del mandatario o de la Asamblea, signifique que gane Lenín, pese a que su aceptación ha ido en incremento como lo anuncia, incluso, la empresa CEDATOS, a la que se sigue un proceso judicial en su contra por los resultados entregados en las últimas elecciones a boca de urna.

En la lucha contra la corrupción, la urdimbre es complicada de destrabar para Lenín Moreno sin que ello lo justifique por las siguientes razones: a) el Frente Anticorrupción del Gobierno no tiene credenciales de independencia, pues el Gobierno es juez y parte, b) el Gobierno debía apoyar desde el inicio de su mandato a la Comisión Nacional Anticorrupción, sin embargo no lo hace porque sus miembros han denunciado a figuras claves del Gobierno anterior del que Moreno fue su vicepresidente, c) el falso espíritu de cuerpo de la bancada legislativa de PAIS ha demostrado que está fuera de sintonía con la mayoría de la población y sigue obstaculizando la fiscalización, d) no se logra comprender el papel del Presidente de la Asamblea, pues parecería que no está del lado de Correa ni tampoco del lado de Lenín, sino del suyo propio, e) es incontenible la avalancha de denuncias de corrupción de todos los sectores, es decir Moreno no puede tapar el sol con un dedo. En este escenario, habrá que observar como los jueces develan si hubo o no en los últimos 10 años independencia interna y presiones externas. Está a prueba “la metida de la mano a la justicia” y el espíritu de cuerpo de sus monaguillos.

En lo económico, las medidas para paliar el déficit fiscal y todo lo que significan los compromisos que el Ecuador debe honrar siguen siendo un acertijo, pues hasta el más ingenuo sabe que esto no se resuelve con la disminución de los salarios de una capa alta de los burócratas, tampoco con la venta de un avión presidencial ni con la subasta de los bienes que administra Inmobiliar. Por lo tanto, la receta económica sigue estando en la zona de opacidad. Un gran porcentaje de Ecuador clama por trabajo en una época, en donde nunca antes hubo un porcentaje tan importante de jóvenes que conforman el bono demográfico.

De la política internacional,  los tropiezos son evidentes, pues el actual embajador ante Naciones Unidas y excanciller, Guillaume Long, hizo un pobre papel el año pasado como representante del Estado en el Comité de Derechos Humanos en el análisis del cumplimiento del Pacto de Derechos Civiles y Políticos y mucho peor fue su actuación en el Examen Periódico Universal (EPU) este año. Ni qué se diga de la postura del Gobierno ante Venezuela, pues si bien el Presidente «algo dijo», todavía no hay contundencia en contra de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.

Por el otro lado, el ala dura del correísmo sigue con excitación los enlaces digitales de su líder, aunque cada vez sea menor el impacto, la sintonía y el poder de persuasión, pues el expresidente ya no tiene  el control de los medios públicos e incautados. Correa en su laberinto y Moreno tratando de anidar. La fragilidad de PAIS se hace cada vez más evidente, pues se comprueba hasta la saciedad que todo giraba alrededor del autoritarismo del mashi presidente.

Hay mucho trecho por recorrer y agua que tendrá que pasar y hasta tanto la justicia no opera de manera oportuna, eficiente e independiente…

En 10 años nadie supo nada

Nadie vio, nadie escuchó, nadie supo nada en 10 años. Y siguen defendiendo los actos delincuenciales. O, ¿acaso se puede llamar de otra manera el saqueo del erario público? Como dice el refranero popular, las cosas como son: al pan pan, entonces hay que dejar de edulcorar las situaciones desastrosas que solo generan incertidumbre y agobio, y renombrar los hechos con valentía.

En el año 2000, el periodista español Áex Grijelmo en su obra “La seducción de las palabras” recomendó deshacerse de la sociedad del maquillaje que legitimó un lenguaje que esconde y suaviza el nombre de las cosas. Siguiendo este criterio, no hay otra manera de decirles delincuentes a los sujetos que de manera contumaz robaron el dinero del país en los sobreprecios de las obras, en su injustificado incremento de patrimonio y en el tráfico de influencias para beneficiarse o satisfacer los intereses de algún grupo.

Desde el acto de posesión del Presidente, la sociedad está en soletas. Preguntas: ¿Cómo se puede edificar referentes en la sociedad que provengan del ámbito político, si varias autoridades del Estado han dejado el peor precedente y en mal predicamento sus instituciones? ¿Cómo, entonces, se quiere involucrar en la política a los jóvenes, si los incentivos son demasiado pobres en términos de ética? De esa manera, se juega a favor de los malos ciudadanos y pésimos políticos, pues la gente decente no querrá participar en actividades políticas si el escenario está podrido. Esto no desconoce los valiosos, pero excepcionales, aportes de un grupo de asambleístas mujeres que se están jugando por el Ecuador.

La sociedad necesita involucrar a la gente en la lucha contra la corrupción, pues esta lucha no reconoce ideologías, edad, credo, etnia, género, preferencia sexual o formación profesional. Está en juego el presente y el futuro del país. Si bien la democracia auspicia la organización de la sociedad en partidos políticos, esta lucha no es exclusiva de ninguna tienda partidista. El combate contra la corrupción es causa nacional. Cada acción individual y conjunta suman. La idea es involucrarse y enfrentar esta patología social sin tapujos.

*Editorial publicado en diario La Hora, el domingo 20 de agosto de 2017.

 

Sensación de agobio

Opacidad y agobio. Así se puede calificar lo que sucede en Ecuador. El deseo de ver a los delincuentes cumpliendo las sanciones que estipula la ley es un clamor general, pero las instituciones dilatan las decisiones, porque la urdimbre que tejió el correísmo sigue siendo difícil de penetrar y desbaratar. Ahora se entiende, porque siempre fue importante el pedido que hicimos varios sectores de la ciudadanía acerca de contar con funciones del Estado que sean independientes, que siempre fue necesaria una lógica de controles, pesos y contrapesos entre el Ejecutivo, la Asamblea, el sistema de Justicia, la función Electoral y la pirueta ideológica de la función de Transparencia y Control Social y su engendro el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). La Comisión Anticorrupción estima un perjuicio al Estado de siete millones de dólares diarios durante 10 años, no solo por las implicaciones en el caso de Odebrecht, sino también por un conjunto de contrataciones en varios sectores.

Este desbordamiento de las denuncias de corrupción en contra de altos funcionarios de la Revolución Ciudadana (RC), debido al papel de la prensa internacional  así como de quienes lo vienen haciendo desde hace años y que ahora son perseguidos pues deben cargar grilletes “posmodernos” en los tobillos evidencia que la estructura del Estado creada en la Asamblea Constituyente del 2008 adolece de democracia por: a) el hiperpresidencialismo, b) la idea de controlar, regular, vigilar e intervenir en la participación política y c) la incapacidad de fortalecer las organizaciones políticas (partidos y movimientos). Lo anterior bajo el cuento de “ciudadanizar la política” y “despartidizar las funciones del Estado”. El saldo de esta pirueta ideológica mal llamada revolución fue el monopolio de la representación política por parte de Alianza PAIS en todas las funciones del Estado, el endurecimiento del asistencialismo en una época de bonanza petrolera y la judicialización de la política para quienes estuvieron en contra y denunciaron las barbaridades del líder populista y su orquesta de lambones que soportaban las reprimendas en las insultadinas de los sábados.

Ecuador está al borde de inundarse de tanta corrupción. Esto nos llena de frustración y también de cierta impotencia por la manera cómo se administra la justicia y el deplorable ejercicio de los organismos de control, así como por la defensa injustificable que hacen los fanáticos del populismo revolucionario con el estribillo de las “carreteras”. Es indignante hasta la coronilla como militantes, simpatizantes, afiliados, funcionarios de PAIS defienden, bajo un equivocado espíritu  de cuerpo, la corruptela con el cuento de que “todos los gobiernos anteriores robaron e hicieron menos obras”. Estos fanáticos no se dan cuenta y, seguramente, nunca leyeron el plan originario de su partido, en donde la revolución ética era uno de los pilares de quienes se catalogaron como de “manos limpias, corazones ardientes y mentes lúcidas”.

Por ahí alguien muy querido me decía que los delincuentes podrían estar sufriendo por sus conciencias, a lo cual le respondí que en el arribismo y las patologías mafiosas operan otro tipo de principios y lealtades, ya que  están en juego intereses económicos y que –además- cuando hay una guerra entre las facciones de la “secta”, las consecuencias pueden ser devastadoras porque se llevan todo y a todos por encima. Incluso, alguien advertía que esta es una guerra entre quienes tienen “rabo de paja”.

Esto demuestra, entre otras cosas, la tesis de la maldición populista, pues salido el líder de la escena se provoca el desmoronamiento de su proyecto, debido a que no hubo renovación de liderazgos, era el único que procesaba los conflictos entre las diferentes facciones y les tenía a la raya a sus funcionarios porque asumía el rol de padre y “castigador”. Ahora los altos cargos dejan de responder a las lealtades móviles y se evanesce la personalización de la política que aseguraba a los lambones protección y jugosos salarios.

El primer saldo de la guerra entre las facciones es la emisión de boletines de prensa lacrimógenos, pues los militantes de PAIS llaman a la unión, al dialogo, a la paz, cuando las denuncias de corrupción superan los niveles de tolerancia ciudadana.

En este contexto, la oposición no ha podido configurar un liderazgo que represente y sintonice con el hastío de la población, sin que ello desmerezca los valiosos esfuerzos de un grupo de mujeres asambleístas. PAIS juega a ser oficialismo y oposición, es decir monopoliza una vez más la política y deja un margen impredecible de acción para quienes eran opositores del correísmo. ¿Cuál es el desenlace de todo esto? Un clima de antipolítica y el deseo de oxigenar el Ecuador. Eso tardará tiempo, pero llegará.

Y para variar, el Gobierno apoya a Nicolás Maduro y su trucha Constituyente… ¡PLOP…!

 

Ecuador: zona de peligro

Una sociedad silenciosa, introvertida y, aparentemente, llena de indiferencia es muy peligrosa, pues podría estar acumulando prejuicios, revanchas y frustraciones que en algún momento dado pueden estallar y llevarse por delante todo consigo. Me da la impresión que el silencio de nuestro país ante la corrupción puede estallar y dejar una crisis difícil de resolver y curar. Por eso, resulta necesario ponerle un punto final a todas las denuncias que se han hecho desde diferentes sectores y hacer justicia, además de sellar un pacto ético y adecentar la política. El costo de no hacerlo será el de convertir a nuestra sociedad en una sociedad llena de frustraciones y que naturaliza la picardía, la viveza criolla y la trampa como formas de vida y legitimación social. Es decir, que los honestos corren el riesgo de ser siempre los perdedores y los pendejos.

Por todo ello, duele hasta el tuétano la descomposición social que está provocando la corrupción en nuestro país, sin perder de vista lo que ha provocado históricamente las actuaciones de un grupo de malos funcionarios que abusaron y manejaron con discrecionalidad las cuentas del Estado o casos en donde se utilizó para fines personales el poder, el tráfico de influencias, el manejo de los organismos de control. Hasta el más ingenuo se da cuenta que mientras el robo persista, los perjudicados con aquellos segmentos más pauperizados, porque el Estado no atiende mínimamente sus necesidades ya que la plata se va con unos cuantos.

Cuando hay corrupción en las altas esferas, la antipolítica entra en órbita y hace de las suyas. En este vuelo de turbulencias, ningún joven querrá hacer política, porque no hay sujetos ejemplares que marquen altos estándares de honestidad, respeto por lo ajeno, honradez y sencillez. Ecuador necesita más héroes de carne y hueso, es decir personas que se jueguen por un país digno, envidiable por sus valores y por los principios que guían las acciones de sus gobernantes y gobernados. Señor, Presidente, una sociedad silenciosa, introvertida y, aparentemente, llena de indiferencia es muy peligrosa. Queremos ver la cirugía mayor de la que tanto habló en campaña.

Moreno y sus contradicciones

Las decisiones del presidente Lenín Moreno en su primer mes de Gobierno tienen un tufillo de debilidad y eso se explica en un conjunto de contradicciones que en vez de clarificar su objetivo generan zozobra. Vamos al grano. Para nadie es desconocido que el mandatario no tiene una estructura que lo sostenga dentro de Alianza PAIS a diferencia de su antecesor, por lo cual sigue dependiendo del ala dura del correísmo, la que no solo le desafía públicamente sino que le pone en aprietos por más que él se haga el quite con su discurso de la armonía. El gabinete ministerial y el bloque de asambleístas de su movimiento no son el resultado de sus decisiones. Tampoco se puede perder de vista que Moreno representaba la mejor carta electoral, pero eso no suponía una nueva manera de administrar el Estado ni la emergencia de un nuevo sector de Alianza PAIS. Moreno no llegó a la presidencia con el mismo o con un mejor caudal electoral al de Correa en sus 10 años de Revolución Ciudadana.

Lo anterior explicaría los nombramientos de Ricardo Patiño como consejero y el pedido realizado al Gobierno de los EE.UU. para que reciba con beneplácito a Alexis Mera como Embajador, hombre de mucha influencia en el correísmo y que se podría posesionar en la misión diplomática más importante. Es decir, Moreno trata de diferenciarse en la forma, pero no toca temas de fondo al mejor estilo gatopardista. Lo mismo sucede con su silencio respecto de la situación del Vicepresidente, no lo ataca ni tampoco lo defiende. Por momentos daría la impresión que espera que la presión social haga lo que él no puede. En cuanto a su iniciativa de diálogo ocurre algo similar, pues solo el hecho de que el Gobierno ponga las reglas del juego le resta legitimidad al proceso. Ni qué se diga de la situación económica, en donde su ministro y él mismo hacen mutis de la delicadeza del tema con la complicidad de algunos sectores económicos que ya se olvidaron de las demandas de campaña.

Este primer mes de Moreno ha alimentado la imaginación de los internautas que tienen adicción a las redes sociales, por cuanto se genera polémica en temas que van desde el nombre que podría reemplazar a Glas si este cae en desgracia hasta la fortaleza del exministro de Gobierno de Correa, Gustavo Larrea, en su acompañamiento a Lenín. También se especula sobre la veracidad de los tiros a quema ropa que intercambian Correa y Moreno vía twitter, pues a ratos parece un tongo de muy mal gusto o distractor frente a los problemas económico y de corrupción. En definitiva, ha sido un mes de especulaciones por la opacidad del contexto.

Acerca de la política exterior, la cosa es muy compleja. Ecuador sigue creyendo en el diálogo como salida a la crisis en Venezuela cuando Nicolás Maduro ha roto el Estado de Derecho cuantas veces ha querido, calla ante la intervención de grupos civiles armados y no hay una respuesta gubernamental de las muertes producidas en las protestas. Por otro lado, el Gobierno tampoco dice nada acerca de las recomendaciones que hizo el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas el año pasado al EStado, así como las recomendaciones que hicieron 28 países en la misma materia en el último Examen Periódico Universal.  Nunca antes en la historia republicana, Ecuador había recibido tantas recomendaciones, sobre todo por la transgresión del Estado a los derechos civiles y políticos que afectan las libertades de expresión, opinión, prensa, asociación y participación.

De la independencia de las funciones del Estado ni para qué hablar. La estructura correísta se mantiene y no hay señales de zanjar de una sola vez al Quinto Poder o Consejo de Participación Ciudadana y Control Social desde donde se seleccionan a las principales autoridades de los organismos de control y la justicia.

Moreno tiene en sus manos varios retos, pero el más importante es desmarcarse de las denuncias de corrupción, porque todo apunta a que la Revolución fue, en algunos casos, el incremento de patrimonio de un solo grupo, solapado de arribismo y mala fe.

Bajo el anuncio de que Rafael Correa tomará un helicóptero para conectar con su avión con destino a Bélgica, la lección que nos deja este último tramo electoral combina lo horroroso que es crear una figura sobredimensionada, instalar una vez más la personalización de la política y cultivar el populismo. Ya veremos si los medios públicos, incautados y gubernamentales le siguen haciendo el juego al mashi y sus fieles seguidores y si habrá complicidad de la actual administración.

Moreno tiene una inmensa oportunidad histórica. Por el momento a esperar, pero no de manera pasiva.

El país se fue al carajo

Las redes transnacionales de la corrupción y el delito de cuello blanco y corbata se instalaron en Ecuador. Las operaciones de Odebrecht demuestran como un segmento de políticos, sus operadores y los organismos que designaron a las autoridades de control desmantelaron la dignidad nacional. Estos elementos integran una red, pues sería ingenuo creer que la corrupción es un acto de algún extraviado que impone su tesis de manera espontánea. Una de las primeras lecciones es que desde hace algunos años se presentaron denuncias contundentes por parte de varios actores y sectores que el poder omitió e, incluso, persiguió a los denunciantes a cuenta de la burda teoría de la conspiración, el estribillo de la bronca contra la izquierda  y el supuesto daño que la derecha quería infringir a los gobiernos progresistas. Solo a manera de digresión, resulta que los gobiernos del giro a la izquierda están embarrados de corrupción hasta la médula como el de los Kichner, el chavismo y el de Lula de quien se esperaba la configuración de un líder de talla mundial. La revolución ciudadana parece que no se vacunó contra la corrupción.

Desde hace 10 años, un gran segmento de la población entontecida con la propaganda gubernamental extravió su atención ante las denuncias de corrupción que pasaron a un segundo plano, porque la obra civil se tomó el país en la figura de carreteras, puentes aeropuertos… Entre las ironías de todo este proceso es que los inocentes resultaron perseguidos e, incluso, la Comisión Anticorrupción sufrió la vieja práctica de la judicialización de la política. Las “profecías” de CAPAYA, Fernando Villavicencio, Abdalá junior, Andrés Páez y de la misma Comisión se convirtieron en apocalípticas para un nuevo Gobierno que carga con el karma de no ser aceptado por la mitad de los ecuatorianos y que hereda varios colaboradores de la década “ganada” (entre comillas). Limitado margen de maniobra para Lenín Moreno.

La segunda lección es que ninguna democracia saludable soporta la concentración de poderes. ¿Cuál es el resultado de que las autoridades de control sean escogidas por un grupo afín al gobierno de turno (Control de Participación Ciudadana y Control Social)? La hecatombe. Es como si la bombas de Hiroshima y Nagasaki hubieran caído, pues reparar este daño llevará años. La restauración de la confianza en el sistema político es lenta en cualquier país, peor aún si hubo una devoción ciega hacia quienes administraron los recursos, además que cimentaron una polarización social sobre la base de un discurso que enfrentó a segmentos de la población por sus condiciones socioeconómicas y también partidistas.

Uno de los aspectos que no podemos pasar por alto es la lentitud y la opacidad con la que actuó el anterior Fiscal, pese a que en otros países, en donde se produjo el mismo fenómeno hubo mayor celeridad en la administración de la justicia. El Perú es un caso admirable. Su actual Presidente tuvo los “huevos” para decretar la muerte política a quienes sean encontrados culpables de corrupción, es decir hasta ahí les llegó la vida proselitista a los delincuentes disfrazados de políticos. Y en Ecuador no sucedía nada, peor aún si estábamos en campaña. Si se conocía la lista, el candidato del oficialismo estuviera fuera.

Estas bombas atómicas con revestimiento político que han caído en varios países de América Latina abren las puertas para cuestionarnos como sociedad, es decir por qué no participamos más en política y de esa manera evitamos que gente indeseable, indecente y repudiable llegue a administrar los (sagrados) recursos públicos. Este momento es la coyuntura más favorable para hacer un baño de verdad y comenzar con nuevas organizaciones políticas que tengan verdaderos representantes, no solo por su honestidad y capacidad, sino porque saben sintonizar con las necesidades de reivindicación de la dignidad del país.

Luchar contra la corrupción no es la responsabilidad exclusiva de una Comisión, a la que por cierto he presentado mis honores, sino que debe ser un imperativo social. Es decir, el reto está en salir de la cultura delegativa y lograr más empoderamiento. Si cada cual se hace cargo, en otras palabras, no se hace de la vista gorda, corta de un tajo la viveza criolla y elimina todo tipo de insinuaciones de coimas, sobornos, etc., el país será otro. No logro entender cómo en un país tan pequeño, de escasos recursos, podemos ser tan permisibles antes la corrupción. Seguramente, no nos duele el país tanto como lo decimos.

Para finalizar y no dar tanta vuelta, basta recordar quiénes escogieron a las autoridades de control del Estado. Respondo: CPCCS. ¿Por qué la famosa Constitución  que debía durar 300 años nació chueca? Respondo. La arquitectura en temas de diseño institucional respondió al fervor de la coyuntura favorable para un solo partido y no para el país a largo plazo. Ecuador requiere cambios drásticos, urgentes e impostergables. Y usted debe dejar la zona de confort y participar.

Tibios, timoratos y sapos

Históricamente, un importante porcentaje de políticos, activistas y figuras públicas han guardado las formas en Ecuador o, como dicen algunos, han actuado “políticamente correcto”, sin embargo en esta década esas formas se han agudizado y evidencian tres tipos siniestros de personajes quienes ocupan los lugares estelares: los tibios, los timoratos y los sapos.  En conjunto, estos personajes han contribuido para que las viejas prácticas políticas se renueven y refuercen en términos de componenda y arribismo, además la participación de los ciudadanos en los partidos y los movimientos sigue siendo muy pobre como dicen los datos del Latinobarómetro de los Américas. La política atraviesa un desprestigio enorme con contadísimas excepciones.

En la oposición y en el oficialismo hay tibios, timoratos y sapos. Los tibios se pueden convertir en timoratos y los tibios y los timoratos pueden terminar de sapos como explicaré adelante. Todo dependerá de los intereses que persiguen a corto, mediano y largo plazo, pues la idea de todos es el ascenso fácil, ágil  y a costa de cualquiera, y para ello no les importa salvar su imagen, el prestigio y la trayectoria, si es que –en algunos casos- lo han tenido. Adelante menciono algunas características de cada uno…

Los tibios se caracterizan por actuar “políticamente correcto”, es decir no están acá ni allá, no son de aquí ni tampoco de allá. Por lo general, nunca se pronuncian de manera clara ni contundente. Son aquellos que dejan en “libertad a la militancia” para que decida, contrariando los más mínimos requisitos de la democracia interna en una organización política como el debate. Este tipo de actuación se explica, porque tratan de ubicarse en la mitad, en el falso justo medio artistotélico. En este mismo grupo están quienes dijeron -en la segunda vuelta- que no les gustaba el uno y tampoco el otro, olvidándose que esa situación fue el resultado de las preferencias electorales expresadas después de la primera vuelta, es decir del desastroso papel que cumplieron los mismos partidos a los que pertenecen. Como son tibios, justifican sus decisiones porque “llaman a la sensatez”, cuando no hay ninguna sensatez en la tibieza. Y otros, por cierto, dicen que no opinan porque están retirados de la política. También son tibios, quienes dicen “que no hay cómo desconocer el kilometraje de las nuevas carreteras, porque eso es más importante que los insultos de todas las semanas por parte del Jefe”.  Incluso, los tibios cantan al Che Guevara, a pesar de que el Estado es acusado de transgresor de los derechos humanos por parte de sus propios pares del mundo y de los organismos internacionales como Naciones Unidas. Otra característica de los tibios es que actúan dentro del ceremonial y el protocolo, guardando las formas para que nadie juzgue sus presentaciones en medios de comunicación o en espacios públicos. En las redes sociales postean cualquier cosa, pero les da miedo encarar sus propias publicaciones digitales.

Los timoratos son quienes en la jerga popular se les conoce como “ahuevados” y, por lo general, encuentran una infinidad de pretextos para evitar pronunciarse en público acerca de su malestar sobre muchos temas. Son los que dicen, que… “no queda más que seguir trabajando”. Son también aquellos que manifiestan estar asqueados de tanta corrupción, pero evaden hablar del tema si eso pone en riesgo alguna amistad o alguna «chaucha» con olor de consultoría de miles de dólares. Cuando tienen la guita en sus manos, los timoratos se olvidan de la corrupción. Pero también, los timoratos son campeones para el chisme y la circulación de rumores. Por lo general, cuando se les pregunta por qué no dicen sus cosas en público se hacen los locos y cambian de tema. A estos se les encuentra gritando en los pasillos de los partidos políticos apoyando a sus líderes, pese a que están en contra de sus decisiones. También huyen del debate, porque dicen que en la política se debe calcular, como si todo fuese asunto de sacar un ábaco. Cuando más de arriesgan los timoratos se convierten en tibios. También los hay en la academia, porque «defienden el proyecto» más allá de que sea democrático o no.

Los sapos son los ñañones, los mijines, los panas, los yuntas de todos. Están en todos los gobiernos, son asesores de todos los políticos, dan vueltas en todos los cargos como carrusel porque dicen que son “técnicos” que dominan la materia, pero ¿de qué materia hablan?… de la argolla, indudablemente. Para los sapos, el interés está por delante de cualquier acción del país, por eso no dudan en cambiarse de camiseta, en desayunar en la mañana con Dios y merendar con el Diablo.  Para los sapos, la corrupción es relativa, todo es relativo.

Por todas estas causas es imperioso dar vida a nuevas organizaciones políticas, en donde quienes lideren tengan credenciales éticas de sobra, méritos comprobados y, sobre todo, que su honra esté delante de cualquier «proyecto» o «chaucha»…

 

Libertad de expresión atrofiada

Libertad de expresión atrofiada

La libertad de expresión de un país refleja el estado de salud de su democracia.En este sentido, un Estado que transgrede las libertades, los derechos y las garantías que gozan los ciudadanos en materia de pensamiento, opinión, expresión y prensa corroe y desvaloriza la democracia. Y de manera concomitante lo hace con los profesionales que ejercen actividades de comunicación y periodismo, así como también con los medios. Es decir, el problema sobrepasa al ejercicio que puede vivir la prensa, pues la libertad es consustancial al ser humano.

En el tercer Examen Periódico Universal de Naciones Unidas, en donde los Estados plantearon recomendaciones a sus pares en materia de derechos humanos, nuestro país recibió 182 recomendaciones por parte de 27 países de 83 participantes en tres rubros, principalmente: libertad de expresión, independencia de la justicia y los derechos de asociación y participación. Respecto del primer aspecto se identificó las riesgosas figuras que tiene la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) y el ejercicio subjetivo de sanción que realizan los organismos de control contra periodistas y medios, que para este caso no son los medios públicos, ni los incautados y peor aún los del Gobierno. Una vez más, la comunidad internacional enciende una alerta sobre el estado de la libertad de expresión. Resulta urgente abrir el debate sobre figuras que constan en la LOC como el linchamiento mediático, el interés público, el interés general, el derecho de rectificación, la conformación de la SUPERCOM y la CORDICOM, entre los aspectos más relevantes.

Basta recordar que al calor y la efervescencia de la segunda vuelta electoral, los dos finalistas hicieron ofertas acerca de la LOC. El candidato opositor dijo que se debía eliminar, mientras que el candidato proclamado como Presidente reconoció en algunas entrevistas que esta ley debía ser reformada, porque “era una obra humana”, entonces algo anda mal; sin embargo la gota que derramó el vaso y abrió una vez más la polémica fue la sanción que impuso la SUPERCOM a siete medios, porque no reprodujeron una nota del periódico Página 12 sobre presunciones contra Guillermo Lasso acerca de los paraísos fiscales sin probar que esa nota haya sido contrastada, verificada y que carecía de intereses electorales como establece el Código de la Democracia.

La libertad de opinión está atrofiada y merece restitución urgente, caso contrario la democracia corre riesgo.

 

Vuvuzelas y etiquetas

10 de abril de 2017

Durante estos 10 años se ha modelado con mayor consistencia la sociedad del doble estándar, sin que ello desconozca que siempre estuvo entre nosotros, pero ahora se manifiesta con progresiva agudeza por la evidente polarización. ¿Y cómo se expresa? De manera cínica, porque las cosas, las acciones y las palabras son valoradas como buenas, perdonables y de “buena fe” solo cuando alguien las dice y son malas cuando su rival las hace. De aquello, hay cientos de ejemplos. Para muestra varias botones. Ayer un montón de revolucionarios fueron activistas y fervorosos golpistas cuando se trató de derrocar al loco Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, incluso algunos llegaron a la función pública como ministros y se enorgullecieron de su “gesta heroica”, ahora ellos mismos denuncian, censuran e, incluso, llaman incendiarios a quienes exigen que la autoridad electoral cumpla con lo que establece el Código de la Democracia. Habría que señalar que las protestas no piden la cabeza de Presidente como en la década de crisis entre 1995 y el 2005, sino que se agoten los recursos legales y que para bien del ganador, sea quien sea, todo sea transparente. Es decir, cuando la oposición sale a las calles hay que tocar las vuvuzelas y cuando lo hace el oficialismo hay que tocar las dianas.

Ayer, cientos de forajidos avivaron a Radio La Luna cuando su locutor estrella abrió los micrófonos para decirle “hijo de tal y cual” a Lucio Gutiérrez, sin embargo no dicen nada cuando el Gobierno utiliza diariamente todos los espacios mediáticos para hacer propaganda por su candidato,  además algunas radios de la capital abren los micrófonos para que insulten al binomio opositor. ¿No sería más coherente que la revolución ciudadanía brille por la ética y no por el uso de los recursos del Estado, que lo terminan convirtiendo en Estado-candidato? La oposición también tiene su parte en esto, ya que durante los últimos 10 años no pudo escapar del estilo autoritario del Presidente y cayó en la trampa de la descalificación, el insulto y la mala fe. En otras palabras, se configuró una situación de suma cero, en donde no hay cabida para la negociación y la posibilidad de ceder posiciones en procura de un mejor Ecuador. En eso, oposición y oficialismo juegan a lo mismo.

Los líderes populistas como Abdalá Bucaram usan en su discurso la figura de la polarización como elemento de reivindicación clasista. El loco acusa a las oligarquías como la culpable de todos los males, en este sentido los pobres tienen la chance de enrumbar la historia a su favor si votan por el candidato del pueblo. León Febres Cordero fue célebre cuando etiquetó a los votantes de Bucaram como prostitutas y marihuaneros, situación que restó apoyo a Jaime Nebot en la segunda ocasión que perdió la presidencia. Este juego es viejo en la historia, pero muy peligroso, pues la lucha encarnizada de posiciones nos conduce a marcar fronteras, conversaciones, amistades y hasta familiares. Para un facebooker resulta una desgracia que lo bloqueen o que lo bombardeen con opiniones contrarias. Y en esta elección se desnudó la polarización en el uso de las redes, etiquetando peyorativamente a Lenín Moreno como marioneta de Correa y a Lasso como banquero corrupto. Provocaba risa ver la actuación de algunos  internautas más papistas que el mismo Papa, más correístas que Correa y más lassistas que Lasso.

Ayer, figurativamente hablando, un investigador (dedicado al mundo de las encuestas) afín al Gobierno fracasó en su exit poll cuando el Gobierno consultó en el 2011 acerca de un conjunto de reformas sustanciales a la Constitución en la modalidad de referendo + plebiscito, sin embargo no pasó nada pese a su error de ocho puntos y que se jugaba la permanencia o el cambio del sistema de justicia, ahora que una empresa de opinión pública entrega otros resultados en la segunda vuelta quieren “crucificar” a su propietario. Es decir, cuando ellos se equivocan todo vale y se tocan las dianas, cuando los otros se equivocaban hay que aplicar las vuvuzelas.

Como ya dije, la estrategia del doble estándar no es nueva, pues los viejos partidos que retornaron a la vida política-electoral actuaron bajo esa misma dinámica. La dirigencia de la ID en las últimas elecciones para la segunda vuelta dejo a sus militantes en libertad entre la democracia y el autoritarismo, pero en libertad de conciencia. Nunca fue más ambigua y de doble estándar la política de la ID. Asimismo, sucedió cuando Rodrigo Borja salió a recoger firmas a favor de su partido en una acción estrictamente política, pero dijo que estaba retirado, dictando conferencias. Meses antes de la primera vuelta, el PSC atacó con furia a Lasso y luego cerraron filas para apoyar su candidatura en la segunda vuelta. Ahora, ellos se desmarcan. Lo mismo hizo el antiguo PRE, ahora FE. Ni qué se diga de Avanza, que nunca definió su postura con claridad y no sale del trauma de su derrota al no haber conseguido ni un solo legislador. La sombra de González pesó y aniquiló. Y así se podrían mencionar cientos de perlas que contribuyeron a que la situación llegue a etiquetar al contrario.

El reto del nuevo Gobierno no solo será escabullirse de la sociedad de la etiqueta, sino sepultarla y comenzar a evaluar los hechos con la misma vara, no vaya a ser que se agudice la polarización y los viejos amigos que antes se saludaban cambien de vereda por evitar mirarse.

PD. Titulé el artículo como vuvuzelas y etiquetas, porque la FIFA prohibió el uso de este instrumento para el mundial de Brasil 2014, debido al daño que puede causar al oído. Es un artefacto ensordecedor, pero paradójicamente se permitió su uso en el Estadio Olímpico Atahualpa para acallar los gritos de “fuera correa fuera” en el partido que perdió la selección nacional contra Colombia el 28 de marzo por dos tantos a cero. En ese partido fue evidente la sociedad de la etiqueta.

Bye, bye…