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Acerca de enlosbordesdelapolitica

Politólogo ecuatoriano. Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador a tiempo completo. Dicto clases a pregrado y posgrado. Invitado como analista político en medios internacionales y nacionales. Columnista de diario La Hora. Mis últimos libros son: En el ojo del huracán. Ley de Comunicación en Ecuador (2020, coautoría con Lolo Miño). Chávez, Correa y Morales: discurso y poder (2020), Los millennials frente al espejo (2018) y El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no? (2017)...

El debate que nunca fue

¿Por qué el candidato que cuenta con todo el aparataje del Estado y, además, el respaldo de la tecnoburocracia no acudió al debate? Simple. Después de 10 años, la realidad no es la misma y tampoco puede disfrazar con bravuconería su sentido del humor. El carisma del mashi tampoco es transferible y, además, la gente está agotada del estilo autoritario. Por otra parte, hay dos factores que explican este momento: en lo económico, la máquina gubernamental ya no recibe el aceite que echaba a caminar la aceptación gubernamental, es decir la caída de los altos precios del petróleo creó una burbuja de promesas como subir los bonos y regalar casas, mientras que en lo político, el compañero de fórmula de Lenín le hace un flaco favor, pues sobre él se han posado las miradas de sospecha por las denuncias de corrupción dentro y fuera del país, debido a su responsabilidad política, ética y técnica al frente de los sectores estratégicos.

¿Acaso Lenín se siente tan seguro de ganar las elecciones al punto de dejar con los churos hechos y la bata alzada a millones de espectadores que esperaron por lo menos un debate? ¿O será, acaso, que a los debates no se puede llevar los teleprompter, esas pantallitas que permiten leer con destreza hasta los más absurdos discursos sin que la gente se percate? En fin, no se logra comprender qué entiende el Gobierno por democracia, si uno de sus elementos constitutivos es la deliberación pública, la confrontación de tesis en un escenario que propende a la igualdad de condiciones en la competencia electoral. Un debate representa la posibilidad de que los electores adviertan las fortalezas, debilidades, aciertos, demagogia, histrionismo, autenticidad de los candidatos. ¿La ausencia de Lenín favorece a Lasso?

¿Por qué Lenín desperdició la oportunidad de encarar a Lasso y decirle que es el culpable de todas las desgracias y feriados, incluido el de Semana Santa? ¿O será, acaso, que el informe elaborado por Eduardo Valencia es tan contundente que le deja sin piso al discurso gubernamental acerca del feriado bancario? ¿Por qué tanta inseguridad del Gobierno si se cree ganador? Esta campaña ha desbordado no solo pasiones, sino el más descarado uso de los medios públicos e incautados en los últimos 10 años. Esto nos advierte la necesidad de cambiar la manera como operan los medios públicos y plantear las siguientes preguntas: quiénes deben estar al frente de estos, cuál debe ser su estructura, qué sectores de la sociedad deben integrar sus directorios, qué agenda informativa debe producirse y sobre la base de qué criterios.

¿Por qué en otros países debe haber un mínimo de tres debates como en los EE.UU.? ¿Quiénes los deben organizar? ¿Qué reglas del juego se deben concertar y respetar? ¿Con qué recursos se deben llevar a cabo? ¿Quién debe moderar el debate? La ausencia de Lenín en su propio debate, es decir en el organizado por la Red de Maestros afín al Gobierno, no solo alienta sospechas acerca de su capacidad de respuesta y propuesta, sino también desconcierta a quienes lo miran como una posibilidad de representación política. Cómo se explica que Lenín no asista a ningún debate si repite hasta el cansancio que tiene toda la experiencia para dirigir un país tan complejo como el nuestro.

La sociedad necesita reencontrarse y eso es posible a partir de sincerar sus aspiraciones, demandas, intereses y proyecciones, y eso se logra -en gran medida- con debates. Solo así es posible advertir similitudes, diferencias, complementariedades. Por eso, señor Lenín Moreno, usted queda en deuda con los ecuatorianos que queríamos mirar qué grado de realidad hay entre la invasiva campaña del Estado y su desenvolvimiento en espacios ciudadanos donde no hay influencia de Alianza PAIS.

Qué se juega en estas elecciones

En estas elecciones se juega la continuidad de un sistema político o la configuración de uno nuevo, en donde haya la posibilidad de la alternabilidad en el poder, la independencia de funciones del Estado y una participación ciudadana no condicionada, pero también la lucha contra la corrupción y la progresividad de los derechos, sin que ello suponga que los sociales y económicos diluyan o menoscaben las libertades de opinar y expresarse.

https://youtu.be/9LXr-86I9nI

 

De #capayaleaks a Pedro Delgado

Las denuncias de corrupción contra el Gobierno desbordan redes sociales y las conversaciones de pasillo. Estas elecciones se han convertido en un hervidero de acusaciones de todo tipo. La sospecha es la tónica. En este contexto, ningún candidato está exento de ser grabado en cualquier momento desafortunado y convertirse en el meme de la semana. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) revalidan la sociedad del espionaje, la sociedad del gran hermano. Nadie está a salvo de nada y nada permanece oculto.

Los #capayaleaks imprimieron una dinámica nauseabunda, en donde el prófugo se puso en lugar de denunciante, en un escenario que delata el enojo entre los compadres (Presidente y exministro de Hidrocarburos) y que al calor de la “borrachera por el poder” todos terminan embarrados. Pero, las denuncias de CAPAYA no son nuevas, pues el activista político Fernando Villavicencio lo viene advirtiendo en sus reportajes, libros e intervenciones en los medios. En otras palabras, CAPAYA validó y confirmó el papel de Villavicencio, quien ahora habla desde la clandestinidad. De ser ciertas todas las denuncias acerca del sector petrolero, no solo se expone al descubierto las debilidades de una economía rentista que se desploma fácilmente cuando caen los precios del petróleo, sino que además se evidencian las fragilidades de las instituciones de control y el sistema de justicia, que por cierto está integrado por personas afines al Gobierno.

Tan enrevesada está nuestra política que el prófugo ahora es héroe y el Fiscal saliente no termina de darse cuenta que los denunciados (y perseguidos) por el Gobierno tienen más pruebas que él. Siendo irónicos, Fernando Villavicencio hizo las veces de Fiscal y CAPAYA termina consolidándose como informante clave que rompió el silencio e hizo públicas sus diferencias con el mandatario, pero tardíamente como muchos otros. La estrategia del oficialismo, en ese cóctel de propaganda y cinismo, ha sido desmarcar al mashi de CAPAYA y de Pedro Delgado Delgado, pero las fotos y la amistad que les unía fue tan pública que ese relato no cabe y. menos aún, se sostiene. Por primera vez, el aparato de propaganda de la revolución ciudadana está en la cuerda floja, porque no solo le cuesta generar distractores adecuados, sino también mantener la aceptación del Presidente, que si bien ha caído sigue siendo alta después de 10 años. Solo así se explica que Lenín haya pasado a la segunda vuelta.

Después de esta historia truculenta de denuncias, parecería que el binomio oficialista no fue lo suficientemente golpeado, porque en otro momento de la historia ecuatoriana las calles se hubieran transformado en un polvorín tumba presidentes y el binomio no hubiera llegado a la segunda vuelta. Sin embargo, cabe enumerar las siguientes situaciones: 1) el Gobierno no es infalible como en su mejor momento, pero sostiene un capital político que le permitió un bloque de 74 legisladores y llegar a la segunda vuelta con dos pésimos candidatos, el uno que no dice nada y el otro que prefiere estar escondido por las denuncias de corrupción en su contra, 2) el Gobierno sufrió una revés, porque ya no tiene mayoría calificada en la Asamblea, pero sí absoluta, 3) un gran porcentaje de la población se volcó por otra alternativa aunque no le guste porque el deseo de cambio es más fuerte, 4) Lenín Moreno no tiene el arrastre de Correa y Glas es su peor karma, 5) los organismos de control y el sistema de justicia no se inmutaron ante la presión social y, más bien, apostaron por la procastinación.

Pero la historia no termina ahí, pues las declaraciones de Pedro Delgado, exgerente del Banco Central, abrieron el espectro a denuncias en otros ámbitos como el cobro a los deudores de la banca, el no cierre de la crisis bancaria-financiera y la relación de la función Ejecutiva con la Fiscalía y la Corte Constitucional. Una vez más se hizo evidente que el país necesita independencia de las funciones del Estado y que el mecanismo de designación debe replantearse, so pena de que cualquier Gobierno con mayoría pueda controlar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, desde donde se nombran las principales autoridades.

La fresa del pastel de este capítulo fueron las declaraciones del exgeneral de la Fuerza Terrestre, Luis Castro, quien afirmó que rompió la cadena de custodia en el día de las elecciones, situación que confirmó los rumores de las desavenencias entre un sector de los militares y la revolución, sobre todo con el ministro de Defensa, Ricardo Patiño.  Este precedente le resta legitimidad a las elecciones y abrió un cráter para las dudas. La ciudadanía reforzará el control electoral.

A días de elegir al binomio, el sistema de comunicación del Gobierno conformado por medios públicos e incautados, no ha escatimado esfuerzos en posicionar la idea de  que Guillermo Lasso es el banquero responsable de la crisis de fines de los 90 e inicios del 2000. Este manejo mediático abre el debate acerca del papel que deben cumplir los medios públicos en el ámbito informativo y en la necesidad de que estos rindan cuentas sobre el uso de sus recursos (que son de todos los ecuatorianos) y el diseño editorial que desarrollan. Nadie sabe cómo validan contenidos y agendas periodísticas.

Restan pocos días de campaña, en una órbita electoral en donde todos pueden ser sospechosos de cualquier cosa, convirtiéndose en chivos expiatorios o los memes de la semana… Seguramente, CAPAYA estará preparando su próximo vídeo y agradeciendo a su informante clave conocido como «Topo».  Lo propio Pedro Delgado.

El populismo en escena

El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y no en otros?

Cuando varios analistas de América Latina y el mundo advirtieron el fin del ciclo político de los gobiernos autodenominados progresistas, debido a la situación económica y crisis institucional en Venezuela, así como a la decisión de Rafael Correa de no competir en las presidenciales ecuatorianas en un contexto de regresión de los derechos civiles y políticos junto con una serie de dificultades económicas, surgen un conjunto de preguntas en la población que giran alrededor de lo que significó la presencia de estos gobiernos y sus líderes por más de una década, así como un sinnúmero de reflexiones sobre la arquitectura institucional que nos heredan, en el sentido de identificar las posibilidades de llevar a cabo un desmontaje o reformas al sistema. Cabe recalcar que estos gobiernos del giro a la izquierda han recibido varios calificativos como autoritarios competitivos, dictaduras del siglo XXI, democracias delegativas, nacionalistas y populistas radicales. El libro de César Ulloa se inscribe en este debate.

El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no? explora en clave comparada cómo los gobiernos de Hugo Chávez y Rafael Correa siguieron un guión plagado de similitudes, sin embargo esta situación no supone que los dos países hayan tenido sistemas políticos parecidos, sino que más bien la crisis de las instituciones en un contexto de inestabilidad económica, abrieron las escoltillas al populismo al calor de la antipolítica y el rechazo a los partidos tradicionales, el bipartidismo venezolano y el multipartidismo fragmentado en Ecuador. Este antecedente contribuyó para la emergencia de dos líderes outsiders que enfilaron en contra del pasado desde una retórica polarizadora que divide a la sociedad en buenos y malos, un discurso refundacional del Estado, la promesa de justicia social, la veneración de Simón Bolívar y Eloy Alfaro, el respeto a la soberanía, el distanciamiento con los multilaterales de crédito y la idea de una integración Sur-Sur que excluye a los EE.UU., entre los aspectos más importantes.

A lo largo del libro se responden las siguientes preguntas con datos, entrevistas, estadística y conceptos: ¿Por qué ganaron las elecciones Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador las veces que se presentaron? ¿Qué condiciones permitieron la emergencia de estos dos outsiders, el uno de raigambre militar y el otro proveniente de la docencia universitaria? ¿Cómo influyeron las características del sistema político y el modelo económico de la Venezuela de los 90 y del Ecuador en los 2000 para que entren en escena estos dos líderes? ¿Por qué la gente repudió el accionar de los partidos y apostó por dos desconocidos que encarnaban a Simón Bolívar y Eloy Alfaro, según sus discursos. ¿Qué encantamiento o pócima ofrecieron estos líderes a la mayoría de la población que se mantuvo fiel a ellos por más de 10 años? El libro cierra con un capítulo de comunicación y política que explica cómo el montaje de un sistema de propaganda contribuyó para el éxito de sus fines.

Ficha bibliográfica

El populismo en escena ¿Por qué emerge en unos países y en otros no?

Autor: César Ulloa

Editorial: FLACSO sede Ecuador.

Año 2017, Colección ATRIO

Reseñas sobre el libro

Reseña publicada en la revista Estado & Comunes 4 del IAEN, Ecuador.

http://estadoycomunes.iaen.edu.ec/index.php/EstadoyComunes/article/view/112/65

Reseña publicada en revista analítica por el politólogo José Antonio Rivas Leone

http://www.analitica.com/opinion/el-populismo-en-escena/

Segunda vuelta: ¿y ahora?

Segunda vuelta: ¿y ahora?

Cuando se alcanzó el 99.5% de actas escrutadas el día miércoles a las 21h00, el presidente del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Pozo, saltó al ruedo por última vez y proclamó en cadena nacional la segunda vuelta. Los resultados contradijeron al encuestador oficial del Gobierno, quien una vez más se equivocó, sin que sepamos quién lo recomienda para hacer este trabajo y con qué recursos le pagan para desorientar a la opinión pública o, mejor dicho, para orientar a la población a conveniencia de Alianza PAIS.  Fueron varios factores que agotaron a Pozo: el conteo rápido de Participación Ciudadana, la protesta en las calles de diversos puntos del país que iban en incremento y el pronunciamiento de la Fuerza Terrestre, no así de todas las fuerzas. Desde el domingo, múltiples sectores de la sociedad se cobijaron con la bandera tricolor para defender los resultados, pese a que muchos de ellos no votaron por el binomio Lasso-Paáez. En cuatro días, el Gobierno mejoró la plataforma política de Lasso, puso en duda la transparencia del proceso y cayó en absurdos como victimizarse con el cuento del fraude. Paralelamente, se configuraba una Asamblea bajo la ley del micrófono y de la cuenta de twitter del Presidente, exponiendo una potente inconsistencia: cómo puede obtener el oficialismo en la Asamblea más votos que su binomio. Tampoco se puede perder de vista el informe preliminar de la Misión de Observación Electoral de la OEA en donde se sugiere el inadecuado papel de algunos candidatos que se autoproclamaron ganadores.

Lenín y sus dilemas

No le alcanzaron los votos a Alianza PAIS, pese al uso del aparataje del Estado y los 10 años de control de todas las funciones del Estado. Quisieron tratar al Presidente del Consejo Nacional Electoral como un empleado más del Ejecutivo, pero el descontento social desactivó cualquier intento tendencioso, sin perder de vista el comunicado de la Fuerza Terrestre a respetar los resultados. Al final, el mashi se exacerbó en sus bravatas y Lenín Moreno apostó por el populismo. Tuvieron que reconocer ante la prensa internacional, a la cual no pueden mandar ni sancionar, que perdieron las elecciones o en su lenguaje revolucionario que les faltó medio punto para llevarse todo en primera vuelta. Digo llevarse todo por la conformación mayoritaria de la Asamblea. Esto complejiza si Lasso gana el balotaje por la posible pugna de poderes y el desmontaje que ofreció.

Estas elecciones destaparon la olla de presión, pues en varias capitales provinciales el descontento alteró la cotidianidad. No se sabe cuántas veces al día se cantó el himno nacional. La estrategia de anunciar los resultados por goteo como si la opinión pública estuviera recibiendo un suero fue contraproducente para el oficialismo, porque sembró duda y le convirtió a Lasso en benefactor del apoyo de varias agrupaciones políticas, incluso de su rival de tendencia, los socialcristianos. Lo cierto es que con la democracia no se juega y peor aun cuando los ánimos venían crispados por las múltiples e interminables denuncias de corrupción contra el Gobierno, sumado al silencio del Fiscal y la estrategia del avestruz del Contralor. En medio del torbellino, el humor se hizo presente. Los memes decían que los más interesados en la segunda vuelta era el sindicato de emplastificadores.

La estrategia de Moreno se diluyó desde el inicio, no le alcanzó su estrategia del humor,  aquella que cuesta 10 mil dólares por charla a cargo de su Fundación. Tampoco pudo hacerle el quite a las denuncias de corrupción en contra del oficialismo, y en especial en contra de su binomio, por parte de los #capayaleaks y de Dalo Bucaram, sin restarle el papel que viene jugando Fernando Villavicencio años atrás, así como varias organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, Moreno recibió un importante apoyo de las bases de PAIS que representan los beneficiarios directos de los programas sociales y de su imagen de hombre bonachón. A ello se podría sumar el segmento de burócratas que se resisten a una reducción del Estado y que han escalonado sus ingresos: la nueva clase tecnoburocrática. Moreno, además, jugó a desmarcarse de Correa, pero al final nadie le clausuró el micrófono al mashi y, mucho menos, pudo deshacerse de Glas,  de quien ha tenido que soportar la mayor causa de su bajada en la intención de voto. A Moreno le queda muy difícil ganar en la segunda vuelta por la misma polarización que impulsó Correa y, además, porque más del 60% se pronunció por un cambio de Gobierno.

El candidato de CREO-SUMA, Guillermo Lasso, se fue con todo. Apostó a ganar o morir con un lenguaje de serenidad y sin prisas. Se mostró como el gran convocador para las demás fuerzas políticas sin distinción de partido. Puso lo mejor de su carne al azadón, además de madurar como candidato y apropiarse de la agenda contra la corrupción, incluyendo en su equipo a Fernando Villavicencio, quien inició las denuncias del sector petrolero años atrás. También supo ganarse el voto útil o del segundo con más opción. No cayó en las provocaciones de sus contrincantes y más bien capitalizó el fracaso de la Unidad y se trajo a los exaliados de Jaime Nebot. Sin embargo, la factura de traerse a todos puede ser muy cara porque nadie sabe el costo de las alianzas. Con el paso a la segunda vuelta, Lasso le disputa el liderazgo de la derecha al PSC. En campaña, Lasso supo desmarcarse de Mauricio Rodas, por las acusaciones que este tenía en su contra por el caso Odebrecht en la construcción de la segunda fase del metro de la capital. No obstante, le persigue le fantasma del feriado bancario, la dificultad de mostrarse popular y de conectar con sectores sociales que Correa ha reivindicado en el discurso, así como en los programas sociales. Si bien es un hito que en 10 años se haya provocado una segunda vuelta, el triunfo es complejo, pese a que ganó en la Sierra y en el Oriente. Habrá que analizar si Lasso puede llevarse los votos que logró el Acuerdo Nacional por el Cambio, pero sobre todo el de los indecisos que un día antes de las elecciones significaban el 30%.

Posiblemente

Esta vez Lenín tendrá que debatir. Ya no podrá esconderse ni pedir un conversatorio de buenos modales. Con seguridad comenzará a negociar con los exsocios, es decir con los fundadores de PAIS, y también buscará el acercamiento de la ID, Pachakutik y los integrantes del Acuerdo Nacional por el Cambio, bajo el criterio que son de la tendencia de izquierda. Seguramente, tendrá que enfrentar con más dureza las denuncias contra la corrupción y tendrá que lidiar los bombazos que seguirán recibiendo al estilo #capayaleaks. A Moreno le costará subir la cuesta, pues el 60% de electores quiere otro Gobierno.

Esta segunda vuelta, pone a prueba la capacidad de negociación de Lasso y su amplitud de criterio para conformar un gobierno de coalición si ganara las elecciones, más allá de ideologías y tendencias políticas. No obstante, cualquiera que llegue  a Carondelet  está complicado por las decisiones que deberá tomar en materia económica, en independizar las funciones del Estado, en inaugurar un nuevo tipo de régimen en materia de libertades civiles y políticas. La relación con el Legislativo es otro cuento y muy complejo.

Los que no llegaron

Cynthia se jugó al todo por el todo en su segunda candidatura. Demostró que era mejor ir sola que con un conjunto de aliados, en una Unidad pegada con babas. Escogió un binomio especialista en economía y capitalizó el apoyo de importantes personalidades como Rodrigo Paz, pero eso no le alcanzó. Su imagen de mujer de batallas no se forjó ahora, más bien se radicalizó como diputada. Supo convivir con el peso de la imagen de Jaime Nebot y constituir una imagen de mujer valiente y madre, pero tampoco ese recurso le alcanzó. Ya en campaña, sus intervenciones en los dos diálogos con los demás candidatos no fueron afortunadas, siempre fue mejor en el cara a cara con los periodistas. Habría que ver cómo queda la conformación de la Asamblea y cuál fue su contribución al bloque del PSC. Su futuro político, ahora incierto. Su primera actuación sin ser candidata fue apoyar a Lasso.

Varias causas explican la contundente derrota del Acuerdo Nacional por el Cambio y su binomio Moncayo-Bustamante.  La primera es que pesaba sobre sus espaldas el pasado de los excorreístas (los fundadores de PAIS), los conversos que se autocalificaron socialdemócratas, la silenciosa ID y la imagen histórica del MPD. La segunda causa es la dirección ambigua y disputas internas en la ID entre la vieja guardia que quiso a Jefferson Pérez como candidato,  otros a la excorreísta María Paula Romo y otros al General. Las fracturas entre la vieja cúpula y los revisionistas nunca se saldaron. La tercera causa y producto de las dos anteriores fue la idea de supremacía de la ID sobre los demás miembros del Acuerdo Nacional por el Cambio. Y por lo tanto, el diseño de una estrategia electoral mal planteada. Al inicio jugaron a la sobriedad y el equilibro en contra del clamor popular que pedía a gritos fiscalizar y denunciar la corrupción.  Moncayo siguió el guión del estadista y no entró a la pelea, y cuando quiso hacerlo fue muy tarde porque la gente esperaba más del exalcalde. Otra razón fue su pésima alianza con Jimmy Jairala y la selección de su binomio. A la vista está que el partido de Jairala no consiguió nada. Esto confirma, además, que quienes se alejaron de Correa cavaron su tumba electoral. La ID regresó al tablero político, vendiendo más de lo que es y se atribuyó el membrete de la socialdemocracia sin definir un discurso claro. Estas causas contribuyeron para que mucha gente valiosa se aleje del nuevo proceso de la ID. Entre las paradojas que deberá resolver el Acuerdo está la continuidad, las alianzas coyunturales o la disolución. Una paradoja al final de este proceso es cómo Lourdes Tibán logró más votos que el General.

Respecto de Dalo, el candidato de FE (PRE), hizo lo suyo al mejor estilo de su papá: dar golpes, que si bien no le sumaron votos,  le permitió reflotar al PRE de cara al retorno del líder eterno. Un 4% para una primera vez es considerable. Las experiencias de la ID y del PRE, guardando las distancias, configuran un escenario del retorno de los dinosaurios o viejos partidos, pero con distintas velocidades. El populismo histórico de Dalo jugó a lo de siempre, pero atemperó el baratillo de ofertas. Dalo vendió la idea de un candidato de fe,  de equilibrio, de estudios universitarios superiores. Quiso además tomar distancia de los viejos cuadros de su partido, a diferencia de la ID donde los históricos siguen influyendo y sin sintonizar con la realidad contemporánea: Vallejo y Borja.

A la Sociedad Patriótica (SP) de Lucio no le fue bien. No le alcanzó la idea de apostar por un cuadro de sus filas y de experiencia en el mundo diplomático.  El excanciller Zuquilanda no salió del guión protocolar, pese a lanzar un par de golpes al correismo en los dos conversatorios. Las votaciones de la ID y SP pronostican un futuro muy complejo para estas organizaciones.

Pendientes

No se sabe cómo quedará confirmada la Asamblea y su relación con el Ejecutivo hasta después de la fase de impugnaciones.

La conformación de la Asamblea determinará el desmontaje o la continuidad del modelo correísta sobre todo en la posibilidad de reformar, derogar, renovar las leyes orgánicas más complejas como la de Comunicación, Educación Superior, Código Orgánico Integral Penal, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

Una agenda contra la corrupción es ineludible para cualquiera de los dos candidatos que gane la presidencia.

La renegociación de la deuda con China será un pendiente inevitable.

Reactivar la economía y crear empleo es el reto.

Revisar el manejo de los medios públicos y vender los incautados inmediatamente.

Para el nuevo Gobierno, la agenda de los DDHH será prioritaria, sobre todo por las decenas de recomendaciones que hizo el Comité de DDHH de la ONU y lo propio en el Examen Periódico Universal (EPU).

Respeto de las libertades civiles y políticas.

Queda comprobado que los partidos que no presentaron candidato a la presidencia quedaron fuera.

Y así, un montón de cosas más…

Seguimos preparando el segundo round

 

 

 

 

 

Lenín Moreno comete los mismos errores de Barrera

Lenín Moreno está secuestrado por el populismo, bajo una oferta similar a la que ofertó Augusto Barrera en el último tramo de la campaña para la alcaldía de Quito. El candidato presidencial del oficialismo ha prometido subir el bono de 50 a 150 dólares si gana las elecciones. Habría que recordar que Jorge Albán, vicealcalde encargado de esa época, trató de hacer lo mismo con los peajes y las multas en la capital. Y pese a que son dos casos diferentes, sin embargo este tipo de decisiones demuestran que las encuestas que tanto defienden y publicitan los de PAIS no son ciertas (incluida la encuesta trucha que nunca hizo la George Washington University), caso contrario tendrían la seguridad de un resultado favorable. Ninguno de los dos pudo desmarcarse de Correa, pese a que la aceptación del mashi ha decrecido por las denuncias contra su Gobierno. El Presidente sigue siendo protagonista y mantiene un trato con los candidatos como sus empleados.

Esto no quiere decir que Moreno y Barrera intentaron salir de la jugada y construir sus propias identidades electorales, sino que sus candidaturas se debilitaron, en el caso de Moreno por múltiples factores que son de dominio público, pero vale la pena traerlos otra vez: la inconformidad con la designación de su binomio (Glas), las disputas entre los distintos bandos de PAIS, la desconexión discursiva de PAIS con el pueblo, el intento de hacerse el quite al correísmo con su propio movimiento, las denuncias de corrupción, que en las últimas semanas asestaron golpes contundentes a su intención de voto. Incluso, el mismo Presidente reconoció que estas denuncias impactaron en la preferencia electoral por Lenín.

Si bien, el incremento del bono para los beneficiarios resulta una lotería sin haber comprado el guachito, es importante que el oficialismo esclarezca de dónde saldrá el dinero para cubrir esta oferta de campaña, sobre todo porque no se han sincerado las cifras macroeconómicas. Por qué no ha dicho nada Lenín Moreno acerca de las condiciones de la deuda que tiene Ecuador con China, qué hará si en la lista de Odebrecht se encuentran a los más cercanos colaboradores del Presidente, qué decisión tomará acerca del señor Julián Assange y la permanencia del Ecuador en la ALBA, grupo que hasta ahora no ha dicho ni pío acerca de la situación de Venezuela y la permanente transgresión de los derechos civiles y políticos, qué hará con la explotación del Yasuní, de qué manera cumplirá las recomendaciones que Naciones Unidas hizo al Ecuador en las sesiones del Comité de Derechos Humanos y la del Examen Periódico Universal en el 2016. Y ahora, qué opina de las denuncias presentadas por Dalo Bucaram que no solo involucran al sector petrolero, sino también a otros. Por qué el Presidente dice que nunca supo nada, si tanto elogió a la Secretaría Nacional de Inteligencia por digna, soberana y no sé qué cuántas cosas más.

En esta etapa de la campaña da toda la impresión que el oficialismo quiere tapar las denuncias de corrupción en su contra con la oferta de bonos, reformas y cambios a última hora de todas la áreas criticadas, incluso contradiciendo su propio modelo originario. Parece que la fórmula es “bono más un discurso de ternura y conmiseración”, porque el humor se le agotó a Lenín Moreno y porque Correa perdió los estribos. Como nunca antes en la historia del país, la corrupción es uno de los tres temas que más le preocupan a la población después de la crisis económica y el desempleo. Al respecto pueden surgir múltiples conjeturas: a) la gente se cansó de verle al vecino enriquecido desde que defiende el proyecto de la revolución, b) en época de crisis económica duele más cómo se roban la plata, c) ninguna obra física justifica el robo, d) el pueblo no es ingenuo, aunque así aparezca en las cadenas oficiales.

Este escenario electoral resultó el más enrarecido desde la transición a la democracia, porque el Gobierno se hizo el gol cuando entró en bronca con Carlos Pareja Yanuzelli, su viejo socio y después, porque el Fiscal no ha podido tener excusas más risibles. ¿Qué dirán los miembros de la Asociación de Traductores Profesionales de Quito? El tema del desempleo copó el discurso de los candidatos, sin embargo pocos apostaron por combatir la corrupción de manera más intensa: Lasso y su apoyo a Fernando Villavicencio, Dalo Bucaram y sus denuncias, Cynthia Viteri desde su papel como legisladora, pero le faltó mucho de eso a Paco Moncayo, aunque al final de la campaña algo quiso demostrar. Incluso, el mismo Lenín se subió a la camioneta con su propuesta de cirugía mayor contra la corrupción.

¿Qué nos queda a la final de esta campaña? Candidatos que rompen el monopolio de la verdad presidencial, pero algunos se atreven más que otros. Un estado de propaganda debilitado y la disminución progresiva de la creatividad de los mercadólogos electorales del Gobierno. Se rompió el mito de que los Ph.D. en economía son los mejores cuadros para administrar la cosa pública y el mundo ideal de la joven tecnoburocracia al frente del Estado. Lamentablemente, toda la progresión en materia de derechos sociales y económicos para los segmentos más pobres se vio opacada por la corrupción, el autoritarismo y la concentración de la verdad, sin que ello desconozca la sensibilización, respeto y valor a las personas con capacidades especiales, la idea de conexión de vías (carreteras), la exigencia de mayor calidad a la educación en todos los niveles, el turismo como futuro de la patria… Una década que cambió el Ecuador, pero el balance no es precisamente de los mejores.

El 19F no solo hay que abrir los ojos, hay que despertar a las posibilidades de la democracia #NoBotesTuVoto

Si estás de acuerdo contra la corrupción, firma:

https://secure.avaaz.org/es/petition/Poblacion_de_Ecuador_Combatir_la_corrupcion/?cOMKIlb

Ciudadanos del Ecuador

Luchar contra la corrupción es un imperativo social

Quito D.M., 09 de febrero de 2017

La corrupción es el primer tipo de enfermedad a la que está expuesto nuestro país. Su costo es mayor al de cientos de accidentes de tránsito, a los miles de casos por cáncer y al porcentaje de personas que padecen enfermedades catastróficas. Lo que se pierde por este rubro pudiera mejorar la calidad de vida de toda la población y, sobre todo, la más marginal en temas de educación, salud, vivienda y seguridad social. La corrupción carcome nuestra sociedad desde hace siglos y, pese a los innumerables intentos por eliminarla por parte de valientes hombres y mujeres, las prácticas se repiten hasta volverse naturales e institucionalizadas. Si bien, la corrupción no es algo exclusivo del Ecuador, nos preocupa que nuestro país en vías de desarrollo, con incipiente Inversión Extranjera Directa (IED), problemas de desempleo, desnutrición infantil y violencia intrafamiliar, esté en los peores lugares de acuerdo con organizaciones de la sociedad civil dedicadas a su análisis como Transparencia Internacional.

Poner un alto definitivo a la corrupción es un imperativo social y responsabilidad de todos nosotros. La lucha contra la corrupción debe estar sobre cualquier partido, ideología, credo, etnia, cultura, sexo y género. Combatir la corrupción es brindarle mejores posibilidades de calidad de vida a las actuales y futuras generaciones, porque esa calidad de vida significa un conjunto de valores como la honestidad, la transparencia y el respeto por el otro. Con la honestidad hay certeza y un ambiente predecible en lo social, económico y político, con la transparencia se hace efectiva la rendición de cuentas y con el respeto al otro se convive sin complejos de superioridad, arribismo o prepotencia. En conjunto, estos valores nos permiten construir un mejor Ecuador, amarlo, cuidarlo y defenderlo.

La lucha contra la corrupción no es coyuntural, porque no está solo en la calentura de las sábanas electorales. Esta lucha sobrepasa cualquier línea de tiempo y es un deber histórico ineludible, sin embargo no podemos dejar de referirnos a los últimos eventos que han alertado a la opinión pública en los escenarios nacional e internacional. Desde los Wikileaks, pasando por el Fifagate, los Panamá Papers y hasta los casos de corrupción de la multinacional brasileña Odebrecht que ha fracturado a varios gobiernos de algunos países de América Latina, en donde ya hay sindicados, a ello se suma lo de Petroecuador.

Como ciudadanos exigimos que las autoridades responsables de la delicada tarea de administrar la justicia actúen de manera ágil, transparente y con compromiso social para el bien y la buena imagen de nuestro país. No podemos permitir que los actores involucrados en los supuestos actos de corrupción se lancen “la pelotita” para desvirtuar y desviar las temerarias denuncias en su contra. Tampoco creemos que los casos deban resolverse desde la cultura del micrófono, los medios y las redes sociales.

El sistema judicial en Ecuador está en deuda con todos los ecuatorianos, si se considera la agilidad con la que han actuado fiscales, contralores, procuradores y jueces en otros países de América Latina en el caso Odebrecht. Requerimos, a puertas de la elección de un nuevo gobierno del signo que sea, la claridad respecto del manejo de los recursos públicos por parte de todas las autoridades en todas las funciones: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y de Participación. Asimismo, en el manejo que han hecho los gobiernos locales y seccionales.

Los ecuatorianos merecemos respuestas claras y contundentes por los altos niveles de indignación en que vive nuestra sociedad. El silencio colectivo no es indiferencia, puede ser una peligrosa olla de presión. Como nunca antes la corrupción es el tercer problema para los ecuatorianos después de la crisis económica y el desempleo. Por todo ello, merecemos respuestas.

Por un mejor Ecuador.

Abajo los firmantes:

César Ulloa

Martin Alimirati

Miguel Romero

Guadalupe Fierro

Lotty Andrade

Maggy Calderón.

Pilar Rivas

Gabriela Cabascango

Patricio Haro

Marco Cerda

Andrea Cerda

Jenny Albán

Kléver Herrera

Xavier Murillo

Leonardo Tapia

Juan Villalobos

Juan Carlos Andrade

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Debate sin sabor a dabate

Nada de nuevo

El mal denominado debate entre candidatos presidenciales se produjo en un contexto insultante de denuncias de corrupción  contra el Gobierno y también sospechas en contra de la administración del alcalde de Quito por parte del oficialismo, en las negociaciones con la multinacional Odebrecht para la construcción del metro de la capital. Las redes sociales son un hervidero en una lógica, en donde van y vienen, acusaciones, consignas, fanatismos,  apoyos a los diferentes bandos. Pese a que las grandes preocupaciones de la población son la crisis económica y el desempleo, sin embargo la corrupción copa la agenda de estas últimas semanas. El leit motiv son las declaraciones del exministro de Hidrocarburos, Carlos Pareja Yanuzeli (CAPAYA), desde la clandestinidad, que apuntan contra el actual vicepresidente-candidato, Jorge Glas, quien no ha tenido la fuerza suficiente para explicar las acusaciones de su manejo en los sectores estratégicos. No obstante, las declaraciones de CAPAYA también ponen en aprietos al Fiscal de la Nación porque, según sus palabras, no realiza los procesos adecuados e investiga a las personas que no tienen responsabilidad. Nadie sabe por qué la lentitud del Fiscal y la opacidad en la resolución del caso Odebrecht.

Primeras viñetas

Muchos creían que Lenín Moreno no iba al «debate», pero se la jugó. En estos casos, no le quedó de otra, sin embargo el tiempo de intervención le resultó muy largo en varias ocasiones. Los nervios fueron palpables. Sin duda, tener siete en su contra fue cosa seria. Lo curioso fue que Moreno se apropió del discurso contra la corrupción y su propuesta de la Ley Bisturí contra los corruptos de ayer y ahora. Ningún candidato, contra natura, pensó en el nocaut: la tibieza de Moncayo, la indiferencia de Lasso, los golpes benignos de Dalo y los dudosos de Espinel, el giro de Cynthia, el intento de encender las llamas de Zuquilanda y la tercera vía de Pesántez… fueron golpes al aire a un candidato oficialista untado de mucha vaselina para resistir la paliza que nunca hubo. Respecto de la corrupción, Dalo y Espinel fueron los más frontales. Y un poco Cynthia. Moncayo quiso, pero su asesoramiento de no confrontar se equivocó una vez más. Es que nadie entiende el discurso de la socialdemocracia del siglo XXI.

El formato del debate

El formato no permitió nada más allá de lo evidente. Muy pobre en contenido, porque se plantearon preguntas muy generales, demasiado abiertas. Todo un mes de expectativa para abrir los micrófonos a los postulantes y no plantear temas frontales y puntuales. En eso fue mejor el debate organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil. La gente quería escuchar respuestas, por lo menos un bloque, sobre temas de corrupción. Parece que este aspecto no era lo suficientemente importante, pese a que se ubica en el tercer lugar de demandas ciudadanas después de la crisis económica y el desempleo. Fue un debate con muchas expectativas y pocos resultados. Lo evidente, la forzosa actuación de Moreno y la disputa por el segundo lugar de Lasso y Cynthia, cada cual con su estilo.

Frases célebres

Dalo lanzó la primera piedra: “es el gobierno más corrupto de la historia”. Cynthia no se quedó atrás: “No podrán disfrutar lo que se robaron”, refiriéndose a quienes se les demuestre corrupción.

Pelotones

Tres candidatos llegaron en el primer pelotón a este espacio según las encuestas, pese a las diferencias en determinar quién va segundo. Sin embargo, ningún postulante a Carondelet llegó tan golpeado como Lenín Moreno por los #capayaleaks. Moreno llegó tan fracturado al punto de abrir el populismo a la máxima expresión, ofertando subir el bono de USD50 a USD 150, como si los ecuatorianos fuésemos tan pendejos para no saber que en crisis económica eso es imposible. Por otra parte, Lasso no logra todavía explicar cómo creará un millón de empleos, sin que eso desacredite que sus emprendimientos anteriores. De su parte, Moncayo sigue apostando al municipalismo y desde ahí promete generar empleo en obra pública, mientras que Cynthia apunta al giro de la macroeconomía y sentar las bases desde nuevas reglas del juego para propiciar confianza en los inversores. Los otros candidatos, como Zuquilanda, apuestan por negociar tratados comerciales con todo el mundo y reestructurar el Estado en su tamaño.

Tipo de Estado

El común denominador para los candidatos de oposición es diseñar un estado de cosas para que la justicia sea independiente, se elimine el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, se nombre de manera diferente a las autoridades de control y el poder electoral. En este punto, Moreno quiere seguir con la misma estructura. Pese a que hay una coincidencia de los candidatos en llamar a una consulta popular con formato de referendo para el efecto, sin embargo Wacho Pesántez cree que lo adecuado es una Asamblea Constituyente como lo propuso Enrique Ayala Mora. Entre los vacíos propuestos por los candidatos queda por saber los tiempos, los recursos y los procedimientos para desmontar el correísmo. Cric, cric, cric.

Economía

Qué sucederá con los compromisos con China. Cómo se reestructura la deuda externa. Cómo se transparentará la deuda del Estado al IESS. Qué sucederá con los recursos que se descubran como sobreprecios. Qué instituciones del Estado se mantendrán y cuáles se eliminarán. Cómo se sustituirán los ingresos que entran como impuestos, si se ofrece reducir y eliminar algunos. Qué pasará con la gente que no puede seguir pagando el hipotecario.

Estado liberal o conservador

Ningún candidato se refirió al Estado en términos liberales o conservadores. Qué sucederá con la demanda de un sector muy importante de mujeres acerca de la despenalización del aborto en casos de violación. Qué opinan respecto del consumo de marihuana para casos que la medicina respalda. Qué postura hay acerca del matrimonio monoparental. Qué se piensa de la eutanasia.

Cierre

Mucho ruido y pocas nueces. Esta semana es clave. La gente no entiende por qué los candidatos no asumen una agenda contra la corrupción colectiva y con capacidad de desprendimiento personal. Vamos rumbo a unas elecciones atípicas y de un post de crisis económica de miedo.

Seguimos analizando…

El debate a puertas del 19-F

El debate a puertas del 19-F

El primer perdedor del debate fue el candidato ausente. Lenín Moreno se escabulló una vez más ante una mayoría de candidatos de la Costa. Con plena seguridad y comodidad, el oficialismo estuvo analizando este espacio para atacar las dos últimas semanas. La zona de confort de Alianza PAIS le mantiene a la baja al binomio de la 35. No hay que perder de vista que los postulantes ya llegaron con cierta preferencia de voto, por lo tanto habría que analizar cómo y cuánto benefició este espacio a cada uno.

En esta noche se vivieron dos conversatorios, el dime y te respondo entre Viteri y Lasso, propiciado por la primera, y el conversatorio de los demás candidatos. No obstante, Lasso se benefició en el uso del tiempo, porque los demás participantes le nombraron varias veces (y por las mismas reglas del debate), el exbanquero usó el derecho a la réplica.

La economía fue el leit motiv de la noche y el común denominador -sin duda- el conjunto de propuestas contra el desempleo y la transformación de la política tributaria. Guillermo Lasso afirmó la eliminación de 14 impuestos (notariados) y Cynthia Viteri defendió su política de no más tributos, además de eliminar el de Salida de Capitales, el anticipo del Impuesto a la Renta y bajar el IVA, y eliminar las salvaguardias. Apareció el fantasma de la flexibilización laboral en los criterios de varios candidatos como Washington Pesántez, flexibilización que tanto combatió la revolución ciudadana.

Los candidatos coincidieron con la idea de incentivos tributarios para las empresas nacionales e internacionales que generen empleo e inviertan. Respecto de la dolarización, todos concuerdan en mantener la moneda, pero Viteri hizo énfasis en sostener las exportaciones. Paco Moncayo innovó el debate para generar el empleo con su plan de reforestación nacional, de infraestructura en los espacios locales y seccionales, y el cambio de la matriz productiva favoreciendo el agro. Pese a lo conservador que es Lasso en tema de valores, se mostró muy liberal con su propuesta económica respecto de la firma de tratados de libre comercio: “más Ecuador en el mundo y viceversa”. Está de acuerdo con insertarse en el Tratado de los Países de la Alianza del Asia del Pacífico (APEC).

Corrupción

Todos los candidatos coincidieron en que este Gobierno está salpicado de corrupción. Incluso el candidato Patricio Zuquilanda advirtió de que el Presidente conocía los actos de corrupción. Bucaram hijo aseveró que “este el gobierno más corrupto de toda la historia del Ecuador”.

También se asemejaron sus criterios respecto de la necesidad de la independencia de la justicia. Las salidas a la corrupción tuvieron diferentes propuestas como la de Paco Moncayo de crear una  Comisión Anticorrupción, la de Dalo Bucaram por una Comisión de la Verdad e Iván Espinel aumentar las penas contra los corruptos. Viteri no salió de su guión de campaña y de castigar a todos los corruptos.

Entretelones

Lasso rehuyó las acusaciones de Cynthia Viteri acerca de supuestos despidos de empleados del Banco de Guayaquil y de haber financiado la candidatura de Rafael Correa en su primera campaña presidencial.

Lo gestual y el tono

En lo gestual, se vivió otro debate:

A Patricio Zuquilanda le costó mucho salir de su discurso diplomático de tono edulcorado.

Lasso mostró dominio en hacerse quite a las balas y a las perlas de los candidatos.

Moncayo no salió de la solemnidad militar y el guión aprendido.

Bucaram quiso diferenciarse de su padre con entradas académicas y mediadoras.

Pesántez sacó lo penalista en varios espacios.

Viteri fue ondulante. Ataque y serenidad, y viceversa. Emocional y empática.

Espinel quiso apostar a lo popular, pero le faltó cancha.

Las frases célebres

Zuquilanda: hay que derrotar a la dictadura primero.

Moncayo: la corrupción le roba el futuro a nuestros hijos.

Lasso: tendremos (en el gobierno) funcionarios, no compinches ni parientes.

Espinel: todos tienen rabo de paja.

Pesántez: hay que quitarle las funciones al hiperpresidencialismo.

Droga

Todos contra el microtráfico, en el sentido de eliminar la tabla de consumo.

Caballos de batalla

Estos son los caballos de batalla en lo institucional:

Viteri y Lasso: la reforma política a través de la consulta popular. Desmontar el correísmo.

Bucaram: por la gobernabilidad y la gobernanza.

Moncayo: Todos los cargos de las funciones de control están nombrados por gente del Gobierno.

Pesántez: Elevar una nueva constitución.

Zuquilanda: un cogobierno en alianza nacional.

Cierre

Al final, faltó chispa, porque el formato no permitió que los candidatos se salgan del guión.