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Acerca de enlosbordesdelapolitica

Politólogo ecuatoriano. Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador a tiempo completo. Dicto clases a pregrado y posgrado. Invitado como analista político en medios internacionales y nacionales. Columnista de diario La Hora. Mis últimos libros son: En el ojo del huracán. Ley de Comunicación en Ecuador (2020, coautoría con Lolo Miño). Chávez, Correa y Morales: discurso y poder (2020), Los millennials frente al espejo (2018) y El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no? (2017)...

El alcalde que cayó en paracaídas

El alcalde de Quito Mauricio Rodas se siente muy cómodo cuando se trata de compartir socialmente con el Presidente Rafael Correa y brindar por cualquier cosa, no obstante el mismo burgomaestre sufre de nervios y suda frío cuando se trata de ponerse firme frente al líder de la revolución ciudadana y asumir el liderazgo que tanto extrañamos los quiteños desde la administración de Alianza PAIS con Disgusto Barrera. Una ciudad libérrima como la capital no aguanta y, peor aún, tolera que a sus alcaldes les regañen en público como hacía Correa con Barrera o que les digan cualquier cosa en los espacios mediáticos como hace Correa con Rodas. Al primero no le quedaba de otra, porque a la final jefe era Jefe, pero el maltrato del mashi al segundo no se entiende y mucho menos la actividad pacifista y edulcorada de demócrata del Alcalde. Estos son los efectos de un voto de rechazo a lo que significaba Alianza PAIS administrando Quito. En este sentido, los correístas no terminan de aceptar su salida de la alcaldía, pero tampoco terminan de aceptar que Correa tuvo mucho que ver con la derrota de las locales en el 2014. Entonces, el odio hacia Rodas también tiene dosis de coraje camufladas contra su líder.

En este contexto, Rodas no resultó inteligente, porque Quito esperaba la llegada de un líder aunque sea de “chiripa” como dice la filosofía popular o alguien que sin tanto aspaviento haga lo que tiene que hacer: administrar la ciudad con diálogo, firmeza y claridad política. Lo último es algo que le resulta cuesta arriba para el alcalde, porque nadie comprende su ideología (si es que la tiene) ni tampoco se comprende su papel de mediador, en donde no hay nada que mediar. Peor aún, el rol que asume como perseguido político, cuando tuvo en sus manos varios momentos para erigirse como líder: el descontento contra Barrera, las movilizaciones del año pasado contra Correa, los actos de corrupción denunciados periódicamente, su participación así como la de su partido en este proceso electoral. Ahora resulta más obvio que nunca, que Suma no agrega votos o ningún candidato, sino que más bien resta votos, comenzando por como Lasso se  desmarcó del burgomaestre a la primera denuncia del mashi.

La falta de liderazgo en Quito desde la administración de Barrera hasta la actual ha provocado la necesidad de construir nuevas propuestas políticas locales que sintonicen con los quiteños y que en definitiva reintegren el principio de representación ciudadana que se necesita, sin embargo el camino será complejo porque muchos de los ganadores y los perdedores de esta contienda electoral buscarán reforzar sus nichos para las elecciones locales y mirarán en la capital el espacio perfecto para lanzar globos de ensayo a los cuales debemos dejarles sin aire. A estas alturas ya suenan varios candidatos, desde los conversos a la oposición y que antes militaban cómodamente en PAIS hasta quienes ya se declaran perdedores a la Asamblea en cualquiera de los distritos en Quito. La capital necesita una renovación profunda en su pensamiento y acción políticos y eso no significa dar un guiño al retorno de los dinosaurios o viejos partidos políticos que siguen reproduciendo las mismas prácticas repudiables o que se entregue la capital a estrellitas de pantalla.

La ciudad de Quito necesita un replanteamiento respecto al diseño y ejecución de políticas públicas en un mundo, en donde la planificación urbana pasa por la construcción de relaciones sostenibles de respeto a las diversidades y preferencias culturales, étnicas, sexuales, religiosas y etarias. Es imperioso pensar la relación ciudad-mundo-ciudad, la relación ciudad-universidad-empresa, la relación ciudad-mundo del deporte-espacios de ocio. Asimismo, la ciudad como dinamizadora de economía en un marco de normas estrictas de cuidado al medio ambiente. El tema de la movilidad debe ser repensado, no solo con obras sino con la construcción de ciudadanía a todos quienes usan transporte de diverso tipo… Por una nueva alcaldía, seguimos comentando…

 

 

El populismo en escena: de Chávez a Correa

¿Por qué ganaron las elecciones Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador las veces que les dio la gana? ¿Qué condiciones permitieron la emergencia de estos dos outsiders? ¿Cómo influyeron las características del sistema político y el modelo económico de la Venezuela de los 90 y del Ecuador en los 2000 para que entren en escena estos dos populistas? ¿Por qué la gente repudió el accionar de los partidos y apostó por dos desconocidos que encarnaban a Simón Bolívar y Eloy Alfaro, según sus discursos. ¿Qué encantamiento o pócima ofrecieron estos líderes a la mayoría de la población que se mantuvo fiel a ellos por más de 10 años? Estas y otras preguntas se contestan en el último libro de César Ulloa, El populismo en escena ¿por qué emerge en  unos países y en otros no? que se presentará próximamente y que lleva el sello editorial de FLACSO Ecuador.

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Candidatos que no convencen: ¿viva la antipolítica?

En este tramo oficial de la campaña resulta todavía atrevido advertir tendencias de voto, si se considera que más del 40% de la población no define al binomio presidencial que favorecerá en las urnas el 19 de febrero, pese a que las distintas empresas encuestadoras coincidan en que hay tres candidatos con más opciones, sin que este sea necesariamente el orden: Lenín Moreno, Cynthia Viteri y Guillermo Lasso. El alto índice de indecisos evidencia el desencanto de la población con la política y los políticos. Al igual que a inicios del 2000, emerge de nuevo la antipolítica que curiosamente fue muy bien capitalizada por Rafael Correa en su primer triunfo. Es ineludible recordar que el discurso del mashi apuntaba en contra de los partidos y de las instituciones de la democracia. Indudablemente, las tiendas políticas habían hecho sus méritos y la sociedad cayó en el hartazgo del viejo juego de hacer la política por parte de los cuatro jinetes (PSC, ID, PRE y DP) y los emergentes PRIAN y SP.

Esta situación no deja de ser paradójica por varias razones. Primero, porque no son candidatos nuevos, outsiders o productos de algún efecto publicitario, ya que cada uno ha labrado su trayectoria pública y privada por décadas. Es decir, la gente sí tiene una idea de quién es cada cual, pero parece que ninguno convence con la fuerza para motivar un respaldo masivo. Por otra parte, está en juego el retorno de los elefantes, es decir de la vieja clase partidista de las tiendas tradicionales y la permanencia de la capa tecnoburocrática de Alianza PAIS y la estrategia populista.

Un segundo aspecto importante es que el Gobierno en las elecciones presidenciales y legislativas anteriores tenía una ventaja abismal frente a sus contendores, por lo cual cualquier desenlace no solo era previsible, sino evidente. En esos escenarios, quienes estaban encargados de armar la tarima en la Avenida de los Shyris para las celebraciones solo aguardaban por la orden del “Jefe”. Ahora, la situación es compleja para el oficialismo, pues parecería que después de 10 años no podrán igualar sus expectativas y, mucho menos, superarlas. Aunque, las mismas encuestas adviertan un voto cautivo para Alianza PAIS, forjado por una red asistencial tejida durante este periodo en los segmentos más pauperizados y la clase media baja.

Como tercer aspecto para el análisis se menciona el hecho de que los candidatos con más opciones sobrepasan los 50 años, situación que dibuja una línea divisoria entre dos generaciones bien diferentes. Una, que tiene una amplia idea de cómo funcionaba el sistema político ecuatoriano desde la transición a la democracia en 1979 hasta el 2006 y que votó por más de 20 años por partidos regionales de Sierra y Costa (PSC, PRE, DP e ID), y otra generación que ha configurado su memoria política con el relato diseñado por la revolución ciudadana. Por lo tanto, es como si en el país convivieran dos imaginarios.

La generación más joven y que abrió, aparentemente, los ojos con Alianza PAIS, es decir aquella que apostó por un liderazgo joven, transgresor, refundacional y de múltiples promesas, ahora ha caído en la decepción y el desánimo, porque no le interesa la política, sino más bien seguir disfrutando de unos rendimientos económicos que se evaporaron con la caída del precio del barril, la escasa inversión extranjera directa, el desempleo y la incapacidad de los candidatos por conectar con sus expectativas, lenguajes y maneras de concebir la política. Este segmento es probablemente el de los indecisos y de los que están aburridos del bombardeo proselitista que se produce en su lugar de encuentro, las redes sociales.

Respecto de la campaña, la limitación de los candidatos a promocionarse en los medios tradicionales ha logrado que las redes sociales se conviertan en el espacio de batalla por excelencia. El bombardeo de propaganda y memes, en formato de promesas, denuncias, halagos y aclaraciones abren el análisis para pensar la política en la era digital, pero sobre todo en comprender cómo, incluso, el espacio de ocio moderno (las redes sociales) es invadido y explotado a saciedad por los candidatos. Basta pensar que el número de celulares es mayor al de la población y que un porcentaje muy alto de esta accede a internet desde su móvil.

Pese a este bombardeo propagandístico, el índice de indecisos sigue siendo muy alto, de manera que el general no sale de su laberinto, Lasso no para de ofrecer cualquier cosa, Lenín hace las veces de paraguas ante las permanentes denuncias de corrupción y Cynthia intenta hacer un buen dúo con su binomio. Cuán necesaria resulta una serie de debates para saber quién es quién frente a sus contrincantes.

Finalmente, no se podría decir que el 40% de indecisos se repartirá de forma igual en el orden que mantienen los candidatos en las encuestas. Los resultados irán variando según las estrategias de campaña que ejecuten los candidatos para captar, sobre todo, el segmento que va entre los 16 a 35 años.

Vigilancia al uso de recursos públicos en campaña

Si tomamos como un ideal de que la democracia son elecciones libres y competitivas al mejor estilo minimalista de Joseph Shumpeter, entonces creeríamos que todos los candidatos para el Ejecutivo y el Legislativo gozan de las mismas oportunidades para difundir sus propuestas, cumplen con los mismos requisitos ante la ley, juegan en igualdad de condiciones en cuanto a su seguridad, lo mismo en sus intervenciones en los medios públicos y cuentan con los mismos recursos económicos para la campaña. En este sentido, el elemento diferenciador de los candidatos es la calidad de su propuesta, la reputación del candidato, la estrategia de campaña y su equipo de asesores.

En una democracia, en donde cualquier Gobierno no tiene delicadeza en el manejo de los recursos públicos y hace del uso de estos recursos los estandartes de la campaña de sus candidatos, elimina uno de los elementos sustantivos de la democracia, es decir ahí no hay elecciones competitivas. Por lo tanto, para cualquier candidato que no sea oficialista en este escenario, la contienda se le pone cuesta arriba, porque se puede convertir en un enano frente a la maquinaria del Estado. Esta situación no solo es reglamentaria, ante todo es ética. La ciudadanía no soporta que los recursos públicos se transformen en objetivos electorales y, en la mayoría de los casos, intereses personales.

Cuando los recursos públicos pierden su sentido, en la medida de que ciertos funcionarios no los resguardan, no los usan para los fines pertinentes, no rinden cuentas y además emprenden acciones discrecionales con estos, la ciudadanía alimenta el descrédito por la política y las instituciones, ya que los intereses personales, partidistas y grupales están sobre las leyes y sobre  cualquier estándar de honestidad. Esto solo puede llevarnos a un contexto de antipolítica y la búsqueda de fórmulas milagrosas que no siempre son buenas como la elección de outsiders y populistas. Como ciudadanos demandamos que este proceso electoral sea riguroso en la supervisión y sanción del uso de recursos públicos para fines electorales.

Debate experimental entre TikoTako y Carlos Michelin

Aclaración: esto es un debate imaginario, por lo tanto, cualquier parecido a la realidad es una mera coincidencia o simplemente una ficción con sabor a realidad. Aunque a veces, la realidad supera a la ficción.

“TikoTako ya está aquí, ya inicia el programa…”. Literalmente ya está inscrito y calificado como candidato para asambleísta provincial por Guayasquil, representando al Partido Sociolisto Ecuatoriano o, mejor dicho, lo que queda de este, es decir la facción alineada con el Gobierno. Por fin, millones de ecuatorianos lo conocieron y algunos memes, incluso, encuentran cierto parecido físico con Michel Foucault, el sociólogo francés que miraba la cárcel en todo.

Por el otro está el infatigable Carlos Michelin, más conocido como “el Miche-l”, actor de teatro de la calle, su oficina está en el parque El Ejido, frente a la Casa de la Cultura que perdió toda trascendencia por las revoluciones que nunca se lograron en la cultura, ojalá no esté escuchando don Benjamín Carrión que se pudiera levantar de la tumba y hacernos conocer su poder en 30 minutos como la juececita.

Para este debate, se utilizarán las iniciales de los protagonistas. TT para TikoTako y CM para Carlos Michelin e IND para un indignado moderador que no puede ser imparcial, porque la vida se va tan pronto y ha decidido decir lo que piensa.

IND. Bueno humoristas, qué digo, señor payaso y actor de la calle, ¿qué opinan de la política ecuatoriana? Qué comience el circo, perdón quise decir el debate.

TT. La política es como el show que hacía para los niños. De lo que se trata es entretener a quienes poco o nada les importa la política. Por lo tanto, TikoTako legislará en un país que se vanagloria de ser revolucionario, pero nunca aprendió nada. Ah, pero si alguien jode, déjeme decirle moderador,yo tengo títulos académicos, no solo soy payasito.

CM.Verá vecina, ¡ay qué digo!, me confundí como si estuviera en el parque. Lo que pasa es que nos creen pendejos, no sé si se acuerdan… pero algunitos que ahora están en la teta hicieron una agresiva campaña contra los diputados de esa época, en el 2006, creyendo que la actividad del Tiko Tako es cualquier cosa, por lo menos el colega es un verdadero payaso.

IND. Sufrimos de alzheimer cuando nos conviene, pero ahora ya se pasaron de la raya algunos partidos políticos. Tal es la crisis de estas organizaciones que incluso han tenido que postular al señor Tiko Tako, sin que ello desmerezca su trayectoria como payaso infantil y que haya cantado en una insultadina con el Gran Jefe. Eso sin mencionar cómo se vendieron los lugares para la conformación de las listas para asambleístas en varios partidos y las viejas pugnas internas entre los militantes y la argolla.

TT. No se olvide moderador que la Constitución revolucionaria dice que todos los ciudadanos podemos elegir y ser elegidos, entonces qué bronca hay en que yo sea candidato, además tengo título académico, no como algunitos futbolistas que no tenían nada y hasta enjuiciaron a la prensa.

CM.Vea vecina, no se trata de tener títulos o carretillas llenas de certificados, o no se acuerda que varios diputados y autoridades se graduaron en esa universidad que cerraron, como es que se llamaba, la Cooperativa de Colombia. La cosa es que sean elegidos para la Asamblea gente probada, honesta, proba, que sepa hacer lo que se necesita, es decir legislar y fiscalizar. Yo le recomiendo que siga en sus show infantiles.

IND. Carajo, como digo, es que nadie escucha. La gente debe sentirse representada, orgullosa, digna, valorada y respetada por quien ocupa una curul. No puede ser posible que después de 21 siglos de, entrecomillas, evolución del ser humano, todavía no logremos entender lo que son y significan los méritos para un cargo público. Zapatero a tus zapatos.

TT. Yo no le voy aceptar esas críticas, porque –usted- como dice el Gran Jefe, seguramente representa la prensa corrugggggta, además, miles de miles de adultos gozaron de niños gracias a mí, gracias a mi show, gracias a mis canciones, gracias a mi maquillaje, gracias a mi personaje, no como otros que ahora están en el Congreso y ni siquiera pueden hacer un chiste bueno… por lo tanto, a mí se me respeta.

CM.Verá vecina, ayayay, chuta ayayay, es que me cogen los achaques de escuchar tanta pendejada, es como escucharle al Calvopiña… no se trata de que haya hecho gozar a los guaguas que ahora son langarotes, sino que esos langarotes ahora necesitan otra realidad, pero no para entretenerse de tanta barbaridad de la Asamblea, sino para discernir (chuta me salió bonito) las cosas del país…

IND. Lo que pasa es que los jefes de algunos partidos han confundido la democracia con popularidad, con esas recetas de los magos que vienen solo en tiempos de campaña electoral y se autodenominan expertos en marketing político… La democracia ganará en calidad cuando las mayorías decidan que gobiernen las personas que cumplan los méritos, es decir máximos requisitos éticos y capacidad probada. ¿O usted se haría operar por un agrónomo?

TT. Yo no sé porque nos alarmamos tanto si la actriz porno italiana, La Cicciolina, fue parlamentaria o que Arnoldarnold Schwarzenegger fue gobernador de California, o que haya dictadores sanguinarios como en Corea del Norte… y apenas se postula un payaso y todo se fue a la “mierda”.

CM. Ratito, ratito….Entonces cerremos el kiosco y que la política se convierta en cualquier cosa. Que los payasos se dediquen a alegrar un momento de nuestras vidas en medio de la triste realidad que vivimos, y que los políticos hagan mérito por el enorme sueldo que cobran. No ve que en la Asamblea hasta chance de viajar al exterior tienen los honorables, sino preguntemos a algunitos que han estado de viaje en viaje sin saber qué mismo hacían en otros países… en fin… hasta me duelen las reumas.

IND. Desde que el Rolando, luego el Rolindo, la Chilvana, El Gerard, el Pintin y otros entraron a la Asamblea junto con otritos que ni siquiera se les conoce y además faltan, el legislativo es cualquier vaina, peor ahora que ya ni siquiera hacen el esfuerzo por levantar las manos, porque aplastan el botón… Se necesita legislar, es decir diseñar leyes y fiscalizar, es decir velar por el buen uso de los recursos públicos… por favor, que nadie vote por aquellos que están ofreciendo obras, plata, recursos de cualquier tipo, eso no es tarea de un legislador.

TT. Me hicieron arrepentir… pero… capaz que les gano unos cuantos votos a los combates, calles sietes, ecuadores tienen talentos, en fin… por lo menos yo sé algo.

CM. Ayayay, chuta ayayay, me duele el Ecuador…

IND.Qué iras, otra vez hay que terminar antes de hora el programa, cadena nacional…

Los invitados se levantan del set sin saber si darse un apretón de manos, hacerse los locos, salir apurados, coger el celular y ver los mensajes que nunca llegaron o simplemente ir uno detrás de otro.

Esto recién inicia…

#NoBotesTuVoto

 

Suicidio político de Lenín

Lenín nunca salió de su zona de confort, pues –al igual que Correa- pensó que su aceptación lo aguantaba todo, pero la realidad arroja lo contrario. Y digo arroja, porque el resultado es grosero. Son inocultables las diferencias al interior de PAIS, además de delatoras. Entonces, aquella  hipótesis acerca de que la corrupción apesta más en época de crisis sí se cumple, pues cuando había bonanza, los billetes verdes aguantaban todo. La gente estaba entontecida en el shopping, en el turismo y en la posibilidad de ascenso económico, sobre todo si era parte del sector público. No olvidemos que antes de ser candidato, Lenín gozaba de buena salud en los indicadores de las encuestas en temas de aprobación y credibilidad, pese a su ausencia y sus apariciones intermitentes y vacías. Además, siempre mantuvo mejores calificaciones que Correa. Los programas sociales y sus dotes de humorista le mantuvieron en la cima preelectoral. Sin embargo, ahora se  cumple aquello de que “todo lo que sube, baja” y en algunos momentos de manera estrepitosa. Algunos siguen pensando que el salto de humorista a estadista es fácil. ¡Error!

La caída en las encuestas de Moreno, que no le darían paso para ganar en primera vuelta e, incluso, de quedarse con un tercer lugar si las cosas se agudizan responden a viejas prácticas de la política, que ni siquiera PAIS las superó en su “revolución democrática”: falta de democracia interna en el partido, no hay reproducción programada de líderes, afán de perpetuidad en el poder y fragmentación interna. Por otra parte, la selección del binomio en PAIS no solo dejó con los churos hechos a pocos delfines, sino que generó resistencia y rechazo en militantes y un gran segmento de la población. Si bien hace una década esta figura no era tan relevante, ahora ha cobrado una importancia incuestionable por el papel que el mismo Lenín jugó en la revolución ciudadana, sin perder de vista vicepresidentes con la decisión y la fuerza de Alberto Dahik.

¿Qué explica el suicidio de Lenín? Es el mismo exceso de confianza que le hizo perder a PAIS las principales ciudades en las últimas elecciones seccionales. Desde ahí, parece que no hay vuelta de retorno, porque la misma estrategia no funciona en diferentes contextos, es decir el exceso de propaganda, el discurso de polarización entre buenos y malos, escondidos en la cara amable de Lenín, la estampida de varios militantes de PAIS a otras tiendas, la lentitud de la administración de la justicia en casos aberrantes y la prepotencia para desconocer los errores o, mejor dicho, reforzar la vieja idea que después de nueve años en el Gobierno, todos fueron engañados como niños de jardín de infantes en la nube de la petrocorrupción. Pero como es la revolución más conservadora del mundo, los militantes estarán deseando que los corruptos se vayan al infierno, porque el cielo es de la 35 y sus acólitos.

Ahora se pone a prueba la verdadera fuerza de PAIS, en medio del desempleo y de los casos de corrupción. Por otra parte, no solo está en juego la hegemonía del proyecto gubernamental, sino también la reconfiguración de fuerzas en la Asamblea, sin perder de vista que la manera como se transforman los votos en escaños es tramposa, pues cualquier candidato para ganar tiene que auspiciar el voto en plancha, entonces nada saca el ciudadano dividiendo su voto por personas.

Ahora que Tiko Tiko, Combate, Calle 7, Ecuador tiene talento, Canela y demás están en competencia todo es posible. Lo más infame de nuestra imaginación se proyecta en lo que algunos partidos hacen sin descaro alguno. Y eso no invalida el legítimo derecho que tienen todos los ciudadanos para ser elegidos, sino que cuestiona las capacidades que ciertos candidatos tienen para legislar y fiscalizar, y eso no se resuelve con asesores,  caso contrario elijamos asesores, expertos en estética, cosmetología e imagen.

En definitiva, un gran porcentaje de ciudadanos no solo estamos fatigados, sino hartos de tanta pendejada: venta de puestos por parte de los partidos para diseñar las listas; ilusionismo marketinero, vaciedad de discursos y algunos candidatos que han decidido la estrategia del avestruz. Tampoco queremos que en esta campaña sigan los mismos que nunca hicieron nada en los últimos 10 años o que retornen los amarradores de la época de los partidos. Necesitamos saber quiénes acompañan a los candidatos como asesores en economía, derecho, relaciones internacionales, seguridad y política pública. El voto debe ser la herramienta más poderosa de cambio. En una democracia real, el ciudadano no pude votar por miedo.

#NoBotesTuVoto.

 

 

Corrupción y elecciones

Corrupción y elecciones

La bonanza económica de los primeros siete años de este Gobierno nos distrajo, a tal punto que cualquier presunta denuncia de corrupción pasaba por alto, pasaba de agache, se diluía en la verborrea de la revolución. Todo fue posible, porque un gran porcentaje de la población estaba de compras, estaba llenando de chucherías sus casas, estaba en el shopping, estaba satisfaciendo caprichos… Un segmento de la población se convirtió a la religión del cinismo, sobre todo si pasó a engrosar la burocracia, pues los salarios del sector público se llevaron por delante los del sector privado. Claro, con las honrosas excepciones del caso.

Los jóvenes soñaban en trabajar en algún ministerio, pues era hora de jubilar a los “viejos funcionarios” e, incluso, miraron con complicidad como a muchos de los viejos les sacaron de sus puestos como delincuentes. Todo era justificable, porque llegó la revolución. Incluso, llegaron jefes jovencitos, subidos los humos, hablando dos o tres idiomas e idiotizados en las matrices que cubrían su falta de formación ideológica. Algunos jefecitos, con pretensiones de metrosexuales, se hacían llamar “guapos” por sus jóvenes asistentes. Los rumores dicen que un alto funcionario llenó de espejos su oficina y ascensores, porque era el más guapo, según él.

De golpe y porrazo, como decían los abuelos, la cosa cambió y el precio del barril de petróleo cayó. El final de los cuentos de hadas y duendes se hacía poroso. Sin embargo, los “tecnobabies” seguían apostando por la revolución y se quedaban a dormir en las oficinas de los ministerios, llenando las matrices que anulaban su capacidad de análisis, pero que sí les permitía reproducir las lógicas de la década ganada/perdida en lo que se refiere a la burocracia del siglo XXI. Y de un santiamén comenzaron a saltar los casos de corrupción y, precisamente,  en el sector más preciado, el petrolero. La corrupción ya no se pudo ocultar, porque la crisis económica no perdona, sobre todo si es censurada por parte de la oposición, la que ha ganado mucho de los errores del oficialismo, más que de sus aciertos. La corrupción se llevó por delante las carreteras, los puentes, las escuelas, el incremento del bono de desarrollo humano y muchas cosas más para un segmento. Mientras que otros dicen: “puede haber corrupción y lo que sea, pero acá se ve obras”.

¿Por qué en otros gobiernos, los casos de corrupción sacaban presidentes y en la petrocorrupción no pasa nada? Fácil y sencillo, porque a falta de bonanza, todos estaban despiertos, nadie andaba metido en el shopping, nadie estaba comprando chucherías, nadie tenía en qué distraerse. La gente salía a las calles y sanseacabó. Esto no quiere decir, que esta enfermedad social sea exclusiva de este periodo, sino que a mayores recursos y concentración de poder, las posibilidades de auscultar, fiscalizar y sancionar las cosas son menores, sino inexistentes.

En bonanza, la corrupción se puede pasear libre, cínica y coqueta. En época de vacas flacas, la corrupción se arriesga a ser linchada, a ser masacrada, a ser desterrada. Sin embargo, esta particularidad tampoco es generalizable, porque los países de mayor desarrollo han consolidado una cultura política de honradez y de censura al corrupto. Para varios países un corrupto no es digno ni siquiera de una triste mirada. En fin, las elecciones se viene y los candidatos se esfuerzan por plantear un pacto contra la corrupción, pero que no tiene la fuerza que los ciudadanos demandan y exigen. No botes, tu voto.

 

 

 

 

Encuestas: sumar, restar o estancarse

Las encuestas terminan convirtiéndose en el menú favorito para cualquier ciudadano en época electoral. La conversación cotidiana gira alrededor de quien sube, quien baja, quien se estanca, quien debe salir de la competencia. Parecería, entonces, que la realidad se reduce a un conjunto de porcentajes que describen la intención de voto de algunos sectores, pero no de todos. Sin embargo, a las encuestas hay que darles el lugar que ocupan en la campaña electoral, es decir una posibilidad de entender el criterio cuantitativo de un grupo de personas sobre un hecho determinado en un momento concreto. Este criterio puede cambiar de manera drástica en otro momento. Por lo tanto, un hecho extraordinario podría provocar la subida o bajada de algún candidato. En otras palabras, y antes de que se inscriban las candidaturas, nada está dicho.

Esto no supone descalificar las encuestas, pero sí establecer que no explican de manera integral el porqué sobre determinadas respuestas de la gente sobre cosas puntuales, además de que no están exentas de errores, sobre todo si revisamos los últimos resultados en América del Sur, en los cuales los presidentes de Argentina y Perú ganaron con márgenes muy estrechos. Ni qué decir lo de Colombia. Para leer el momento electoral es importante complementar los resultados de las encuestas con investigaciones cualitativas (grupos focales y entrevistas en profundidad). Los resultados de las encuestas se deben leer con cautela, pues hay algunas que solo se realizan en Quito y Guayaquil por su alta concentración demográfica. Tampoco debemos olvidar el tamaño de la muestra, quién contrató el estudio, qué metodología respalda el proceso, cómo se presentan los resultados y qué tipo de resultados se socializan.

Un hecho cierto y coincidente en las encuestas es que el margen de indecisos es muy alto, situación curiosa porque ninguno de los cuatro candidatos con más opciones es nuevo en la política. Por ejemplo, Paco Moncayo está presente y de manera protagónica desde el golpe de estado contra Abdalá Bucaram, Cynthia Viteri es una de las legisladoras con mayor experiencia, Guillermo Lasso compite por segunda ocasión y Lenín Moreno representa el proyecto oficialista de los últimos 10 años. En otras palabras, la población tiene una idea de quien es cada uno de los candidatos, pero daría la impresión que ninguno convence lo suficiente para trazar una tendencia. Por otro lado, y si damos por cierto, a los primeros resultados de las encuestas habría una segunda vuelta debido a que Moreno no le alcanzan los votos. En él hay una caída drástica e inocultable.

Los resultados de las encuestas y el mismo accionar de las alianzas evidencian que no hay un liderazgo nacional, por lo cual los candidatos buscan binomios para equilibrar los votos de la Sierra y la Costa, pero con un grave error, ya que en algunas provincias de las dos regiones la intención de voto está más definida por procesos gubernamentales locales de gran respaldo, en este sentido no se puede desconocer el voto duro del PSC en Guayas y El Oro, solo para poner un ejemplo. Por otra parte, la votación que pueda lograr una alianza para el Ejecutivo no es igual para el Legislativo, sobre todo en las candidaturas provinciales donde se mezcla agua y aceite. Parecería, además, que el Parlamento Andino no es importante o resulta una especie de premio consuelo.

Por otra parte, y pese a que las alianzas se tratan de promocionar como bloques ideológicos, resulta que el ecuatoriano común o votante medio no sufraga por izquierdas o derechas, sino más bien por las ofertas que satisfagan, aunque sea en discurso, sus necesidades y luego buscan cosas concretas. Qué es lo concreto: disminuir el desempleo, mejorar la seguridad, combatir el expendio de droga a los jóvenes, retomar a las libertades mínimas para una democracia como los derechos de expresión, opinión, sexualidad, ocio.

Tampoco creo en los famosos resultados que decretan un triple empate entre Moncayo, Viteri y Lasso, pues eso querría decir que la oposición (excorreístas y anticorreístas) parten de foja cero. Hay que releer las encuestas y sobre todo conversar con el votante medio que pone presidente, asambleístas y parlamentarios. Me da la impresión que los candidatos hasta ahora no articulan un mensaje seductor y convincente.

 

Correa a cambiar el kit de embrague

La entrevista que concedió el Presidente al periodista Andrés Carrión* desnudó al mandatario por varias razones y elementos. Entre las más obvias están las siguientes. Primero, hay que diferenciar los escenarios, porque uno es donde le entrevistan, le alaban y hasta le piden permiso sus empleados, es decir, los periodistas de los mal llamados medios públicos y otro escenario es con la prensa “corrugta” de la que habla el oficialismo. Después de 10 años, indudablemente, nada es color de rosa en ningún Gobierno y, peor aún, en uno, que ha controlado todas las funciones del Estado. Asimismo, una cosa es que un mandatario sea entrevistado solo y otra es que llegue a la entrevista con todo su séquito y que, incluso, sus ministros tengan micrófono abierto, a cuenta de qué… nadie sabe. Esta vez, la estrategia del carga montón puso más en evidencia los rasgos de autoritarismo. Finalmente, la idea de convertir un espacio periodístico en sabatina fracasó.

“Majadero” dijo Rafael Correa al periodista Andrés Carrión porque le interrumpió su guión, ese papel prefabricado que reitera todos los sábados desde cualquier punto del país o que lo hace todos los martes desde Guayaquil, espacios que usa para imponer la agenda. “Majadero” dijo Rafael Correa al periodista Andrés Carrión, porque seguramente le cuesta ofrecer disculpas a una mujer, porque según su concepción machista, algunas solo pueden hablar de maquiilaje. “Majadero” dijo Rafael Correa al periodista Andrés Carrión, porque está acostumbrado a mandar, controlar, supervisar, castigar y hacer quedar mal en público a cualquier persona, sino pregunten a un sinnúmero de ministros que han sido avergonzados delante de todo el mundo y lo peor de todo que muchos de ellos siguen ahí, alabando al jefe y riéndose nerviosamente para distraer su baja autoestima.

En esta entrevista, Correa le hizo un flaco favor a su exvicepresidente Lenín Moreno, pues a pesar de que cada uno ha marcado un estilo diferente durante estos 10 años, sin embargo están cobijados bajo la misma matriz, es decir el proyecto de la revolución ciudadana. Poco o nada se reconoce y se ha dicho sobre los casos de corrupción de funcionarios como Pedro Delgado, el exministro de Deportes, Carlos Pareja y Álex Bravo… La postura del oficialismo ha sido tibia. Se recurre a frases bíblicas para manifestar un forzado asombro. Los traidores son diablos, cucos, que apuñalan por la espalda. Habría que recordar, ineludiblemente, que el Presidente dijo en esta entrevista, que estaba en contra de aquellos grupos que tratan de que Moreno se aleje del proyecto y puso como ejemplo la derrota de Scioli ante Mauricio Macri en Argentina. En este sentido, Correa dejó claridad acerca de quién tutela, cómo y punto. Fue un claro mensaje contra los excorreístas como los hermanos Larrea y otros que quisieron acercarse a Moreno o que lo harían si este ganase las elecciones.

Si al inicio de la entrevista a Correa se le fue el embrague, Carrión asumió el papel de buen mecánico. No forzó la máquina.  Bajó la intensidad, intentó algunas maniobras y supo conducir el espacio, sobre todo ante la desgastada muletilla de que el Gobierno ausculta hasta los twits, en una estrategia vergonzosa. ¿Un mandatario debe preocuparse por el chisme en las redes sociales o plantear respuestas ante el desempleo, la inseguridad, el consumo de drogas en las juventudes, desde una red de microtráfico?

La entrevista de Carrión refrescó, ventiló la opinión pública, oxigenó la idea absurda de monopolizar la verdad, pero también quedaron sueltos algunos cabos. O, mejor dicho, se debieron ampliar. Hubiese sido importante profundizar más sobre los casos de corrupción, la singular manera de administrar la justicia en el Ecuador, la prepotencia como estilo de Gobierno, los nuevos ricos, el doble estándar cuando en el Gobierno se juzga a unos y se condena a otros. Aunque ahora veamos a la asambleísta Betty Carrillo arrepentida, de una de tantas que ha dicho.

Me queda la duda acerca de cómo quiere salir el Presidente del Gobierno al fin de su mandato en temas de aceptación y recordación, pues si Correa sigue repitiendo estos episodios, la historia se comerá las carreteras, los servicios y la inversión social, y le recordarán como un ogro, pero no como Shrek.

  • La entrevista se realizó en Teleamazonas, en el programa Hora 25, el domingo 16 de octubre a las 22h00 en vivo.