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Apesta la política

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Parece que la política perdió el partido ante la ciudadanía y no porque sean rivales, precisamente, sino porque la sociedad pone en su lista de necesidades vitales otras cosas: empleo, seguridad, educación, salud y, sobre todo, dignidad. Lo que sucede en la Asamblea, el Ejecutivo, los partidos y las demás funciones del Estado entretienen y abruman, a la vez y contradictoriamente, pero ya no quitan el sueño, porque la política es una pesadilla cuasi permanente que nos mantiene despiertos. Hay tanta bulla, escándalo y grosería que, poco a poco, vamos perdiendo el asombro. 

Desde siempre nuestra democracia ha atravesado severos daños de forma y fondo, pero se la invoca como Aladino a la lámpara mágica. Esto no quiere decir que podemos vivir por fuera de la política, pero si es un llamado de atención a quienes la ejercen en sus distintas maneras para que asuman una actitud de transformación severa, intensa, sin tregua. No hablo de rescatar la política, porque las prácticas son más exacerbadas. ¡Qué necesario es un giro ético de la política! El primer paso es involucrándonos más en el debate público, aunque apeste y su olor nos repela, pero si no lo hacemos, los mismos de siempre seguirán abonando la desgracia.

Hay diversas maneras de orientar la política de otra manera y no, únicamente, siendo candidato, militante, financista, directivo de un partido. En primer lugar, activando mecanismos de ciudadanía informada para que nadie nos venda gato por liebre. En segundo lugar, conversar de política, aunque nos deprima, pues si no lo hacemos, dejamos que esta se monopolice en pocos y no, precisamente, en los mejores. En tercer lugar, trabajar en ciudadanía, es decir, no solo exigir derechos, sino y sobre todo, asumir nuestros deberes con el país. Empecemos.   

Ecuador necesita un gran acuerdo de dignidad y autoestima. No podemos seguir reiterando la misma historia y quejarnos como siempre. Superemos la telenovela. Destapar la cañería implica aguantar el hedor, sacar lo putrefacto, limpiar y conservar. Aunque la política, por ahora, apeste, por algo debemos iniciar y desde el lugar que cada cual ocupa.

@cesarulloa_77

Publicado en diario La Hora, 14 de noviembre de 2021.

Consulta popular en Ecuador

La consulta popular es una ruleta. Nada ni nade garantiza una victoria, porque es un proceso electoral como cualquier otro, en el que tenemos contrincantes de diverso peso, influencia, talla e intereses. Son meses intensos de propaganda y de vivir la política como ya la conocemos, lamentablemente: “buenos” contra “villanos”. No es tampoco una iniciativa nueva. Ecuador es uno de los países en la región que ha hecho más consultas en una mezcla de referendo y plebiscito. Los resultados en cada intento han tenido diversas connotaciones e interpretaciones, además de comprender que, en cierto sentido, el resultado está condicionado por el capital político de quien la propone y los temas sobre la mesa.

Sin ninguna postura de determinismo, una consulta popular podría leerse como un recurso contingente al que se acude en términos de gobernabilidad si los problemas se convierten en dilemas, es decir, la ruta de navegación que plantea el Gobierno no tiene los respaldos políticos que necesita en la Asamblea y también hay diques en otros sectores que miran la realidad desde otras perspectivas. En este contexto, hay una disputa permanente entre las fuerzas políticas y se expresa de distinta manera. Una consulta puede proponer dos caminos: desatar nudos o cortar nudos, es decir, cambios con aroma de reforma o procesos drásticos. Entonces, preguntar al pueblo puede ser una posibilidad en distintos niveles.

La ganancia o la derrota de una consulta popular depende de varias variables como el apoyo mayoritario de quien la propone y no solo en el momento de su anuncio, sino en el momento de concurrir a las urnas, es decir, el capital político del proponente debe mantenerse en un periodo de tiempo sin perder de vista que las cosas podrían cambiar drásticamente, aún más en el Ecuador, en donde la incertidumbre es una realidad constante. Entonces, cualquier consulta se debe ganar antes del día de las elecciones y requiere de buenos interlocutores, pedagogía con la ciudadanía, comunicación efectiva y llegar a la sensibilidad de los electores. Del otro lado, también se debe analizar las estrategias de los opositores y en este contexto, no hay detractores pequeños, todos son válidos.

Cárceles y masacres en Ecuador

El hacinamiento impide la rehabilitación en las cárceles de Ecuador
Foto: Fiscalía del Ecuador en Primicias.

Las masacres en las cárceles de Guayaquil, Latacunga y Cuenca evidencian la complejidad de un problema que es estructural, histórico y multidimensional. Esta situación expresa que el Estado en sus distintas administraciones gubernamentales no ha resuelto las necesidades más elementales de la mayoría de la población y que una vía alternativa para un segmento importante fue ganarse la vida a costa de todo. La delincuencia se convirtió en una salida y una respuesta. En esto hay de todo: desde el robo de una gallina, pasando por el traslado de droga, hasta delitos como el asesinato, la violación y los de cuello blanco. Lo ideal no es tener más cárceles, sino de que cada vez haya menos personas privadas de libertad.

El problema es histórico, porque el hacinamiento no es de ahora, tampoco se han implementado programas sostenidos, eficientes y técnicos de rehabilitación social; al contrario, las cárceles se han convertido en centros de perfeccionamiento del delito en sus diversas manifestaciones. Otra vez, el Estado no ha tenido la visión para comprometer los recursos para resolver el problema. No puede haber justificación alguna, en el sentido de que hay experiencias en el manejo de centros de rehabilitación en diversas partes del mundo. Sin embargo, se debe reconocer que en Ecuador los expertos en seguridad son escasos y ven las cosas desde las bibliotecas.

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Foto: Primicias

La crisis es multidimensional, porque no se puede enfrentar el problema solo con más seguridad dentro y fuera de las cárceles, pues la solución involucra comprender que está pasando en la sociedad, cuál es la estructura socioeconómica, el funcionamiento del sistema de justicia, las leyes en materia penal, la convivencia ciudadana, la psicología social, la formación de los guías penitenciarios, los programas de rehabilitación deficientes, la voluntad política, la visión de los gobernantes en esta materia, el crimen organizado que se toma la política como ha ocurrido en varios países. La tarea es compleja, lenta y requiere cambiar el abordaje del problema. Si se enfrenta la crisis como siempre, el problema seguirá como siempre.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 1 de agosto de 2021

¿Qué pasa en Quito?

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Fuente: utopica.travel

Desidia, impavidez, temor, cansancio. Es todo junto. La población que vive en Quito atraviesa una fatiga acumulada y no es para menos, pues la factura resultó más costosa de lo que nos podíamos imaginar. Después de tres administraciones municipales malas, el vacío de gobernabilidad es demasiado evidente. Nadie quiere hacerse cargo de nada y las autoridades creen que su presencia en las redes sociales resuelve los problemas. Cuidado nos quedemos atrapados en el Tik Tok que confunde, equivocadamente, el video casero con decisiones contundentes.

El proceso de remoción en contra del alcalde Jorge Yunda es la expresión de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que intentan restaurar el tejido social, pero no es suficiente sin que ello desmerezca lo que han provocado. La ciudad no tiene un proyecto. Parece que los capitalinos nos movemos a causa de un raro automatismo, adonde nos lleven las aguas porque no hay capitán ni tampoco una tripulación eficiente, me refiero a la estructura municipal, que nos demuestra todos los días que no está a la altura de los retos y desafíos contemporáneos.

Hay que tomar tres tipos de medidas: urgentes, de mediano plazo y de largo aliento. La más inmediata es la constitución de un Pacto por la Unidad de Quito que tenga como principio la lucha contra la corrupción y la impunidad. La segunda es la conformación de un gabinete ciudadano que acompañe los últimos 23 meses a esta administración municipal frágil, desordenada y de disputas absurdas y el tercer momento es la constitución de mesas temáticas que nos permitan construir un plan de rescate y proyección con participación plural, ética, técnica y democrática. Un grupo de ciudadanos ya empezamos la tarea, súmate.

La capital debe salir de la unidad de cuidados intensivos, pero eso depende del ánimo que tengamos para superar el mal trago: no más polarización, peor aún fragmentación, más gente probada en los distintos cargos de la administración y decidida a trabajar en beneficio del colectivo. No es el momento para disputar protagonismo, cuando sí de guiar acciones de trabajo colaborativo con eficiencia y transparencia. 

@cesarulloa_77

Publicado en diario La Hora, el domingo 28 de junio de 2021.

Qué significó la Ley de Comunicación en Ecuador

Entre las ofertas de campaña electoral para conquistar la presidencia por parte de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia se encontraban las ideas fuerza de “la democratización de la comunicación” y “la comunicación como un derecho”. Estas ideas se justificaron por el escaso acceso y participación de la mayoría de la población a los medios, la hegemonía de estos y el involucramiento de varios grupos económicos con el mayor número de frecuencias de radio y televisión, asimismo no se puede perder de vista el escaso acceso a la sociedad red por parte de un amplio segmento, entre las más importantes. Estas ideas fueron plasmadas en las nuevas constituciones de los tres países y luego en la redacción de leyes ordinarias y orgánicas de comunicación, en donde si bien se trataba de reivindicar a los segmentos excluidos, distribuir de manera distinta las frecuencias de radio y TV y evitar los monopolios mediáticos, no obstante, las iniciativas transgredieron los instrumentos internacionales en materia de derechos civiles y políticos como el Pacto de Costa Rica de 1969. En este libro se profundiza la aplicación de la Ley de Comunicación en Ecuador sin perder de vista el contexto de los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI en la región.

Presentación del libro:

Jueves 17 de junio, 11h20 (hora de Ecuador).

Inscríbete: https://bit.ly/2TxOfWQ

Una limpia para Quito (a propósito de la remoción del Alcalde)

Quito necesita una limpia urgente, en la que salga todo, pero absolutamente todo: el egoísmo y la defensa que hacen de su metro cuadrado cada sector, gremio, empresa y colectivo, la irresponsabilidad de unas elites indiferentes, la fragmentación política promovida por los partidos, la descomposición social que ha elevado la corrupción al altar y los diagnósticos de los expertos que hablan para sí mismos. Esta situación no es de ahora ni tampoco se resuelve con la censura y destitución de Jorge Yunda.

La capital ya venía de dos administraciones desastrosas; una arropada en el cuento de la revolución que nunca fue y la otra descafeinada a más no poder: todo light. La polarización populista hizo de las suyas en la capital y los daños son incalculables. Ahora, la restitución de la gobernabilidad es urgente, pues esto va más allá de los intereses electorales de los partidos representados en el Concejo. Se necesita una causa común: la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. La primera pregunta que debemos responder es la siguiente: ¿cuál es el proyecto de ciudad que queremos para dentro de por lo menos treinta años?

Ya no se trata de echar la culpa a la vaca ni de buscar otros chivos expiatorios. La ciudad es la relación y la suma de responsabilidades individuales, en donde es tan importante el ciudadano que no hace del espacio público un urinario como la tarea del concejal que preside la Comisión de Presupuesto. La tarea es de todos y ahí nadie debe bajarse de la camioneta. No solo se trata de tapar los baches de las calles, sino de crear una ciudadanía fuerte, sostenida, participativa y que le duela lo que sucede en su entorno. Por tanto, si no nos topa la sensibilidad, no esperemos que venga un mesías de cualquier tipo.

Por si acaso, no es el momento de adelantar campañas electorales, sino de arrimar el hombro y, desde el trabajo colaborativo, buscar soluciones, porque los problemas ya los conocemos de memoria. La primera tarea, entonces, es reconocer que todos somos responsables y la segunda, subir la autoestima porque nos merecemos mejores gobernantes. Basta de llorar, que los deberes están ahí y no esperan más, mis chullas.

Publicado en diario La Hora, 6 de junio de 201.

Los retos de Lasso (nuevo Gobierno en Ecuador)

Los retos de Lasso (nuevo presidente en Ecuador)
Foto tomada de France24 y REUTERS

Lasso asume un país deshecho, pero valiente. Hay enormes e históricas desigualdades socioeconómicas entre las personas, en una tierra bendecida con inmensos recursos.

Tenemos una patria vacía en ejemplos políticos, pero llena de ciudadanos y ciudadanas con honestidad y coraje. El Presidente nos invita al reencuentro en una tierra de desacuerdos y repartos. Este diagnóstico hay que superar y voltear la página. ¿Cómo? Gobernar con el ejemplo. Escuchar mucho al pueblo y desestimar a quienes han transado en todos los gobiernos. Administrar los recursos públicos con sensatez y también con sensibilidad. Lasso ha gastado suela 12 años para llegar a Carondelet y esa experiencia debe salir a flote.

La vacunación es prioridad, pero no es menor restaurar la confianza y estabilizar los ánimos. El nuevo mandatario debe crear las condiciones para superar las múltiples crisis y dotar de sentido a la política que tan venida a menos está. Su votación fue una señal clara de cambio y eso le exige coherencia con el contexto y las demandas de 17 millones de ecuatorianos. No hay paz sin pan había dicho Raúl Alfonsín en la transición a la democracia en Argentina. Eso significa que el mayor reto es dignificar la vida de millones de personas que viven con menos de dos dólares al día, pero no desde el populismo sino desde una reactivación económica solidaria.

La inseguridad es otro de los principales problemas que exige respuestas coherentes y que se sostengan en el tiempo. Este fenómeno viene con hechos que antes eran inusuales y de telenovela, pero ahora son una realidad: el microtráfico de droga, el sicariato, el control de los centros de privación de libertad, las redes de chulco y la extorsión, las pandillas, la trata y todas sus manifestaciones conexas. No es un aspecto sencillo y, por tanto, requiere de los mejores expertos, no de recitadores de textos o noveleros que se autodenominan especialistas.

No olvide, Presidente, que necesita operadores políticos, no repartidores de hospitales. Con ética, sensibilidad y mesura, usted puede arrancar con respaldo para enfrentar la situación.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 23 de mayo de 2021

La ciudadanía hacia un Pacto Social en Ecuador

En este libro se recoge y analiza diversos escenarios que han tenido un alto impacto en la vida nacional en los últimos dos años. “Las crisis no resueltas que venían desde octubre de 2019 se agudizaron en los siguientes meses por el bloqueo institucional entre el Gobierno y la Asamblea, debido a la falta de una mayoría calificada por parte del primero que le pudo haber permitido aprobar las leyes de su iniciativa. A esos factores se suman la debilidad del Ejecutivo y la oposición orgánica de quienes fueron sus anteriores aliados, el bloque de la Revolución Ciudadana. El presidente de la República para mitigar la zozobra, la desconfianza ciudadana y restaurar la debilitada democracia convocó a la realización de un Acuerdo Nacional 2030; no obstante, los resultados no estuvieron alineados con las expectativas. El Acuerdo no prosperó y tuvo una concurrencia selectiva de actores aliados, no así la pluralidad que se esperaba ni tampoco las propuestas de los diversos sectores. A ello se sumaba, otro factor: la transición no resuelta en la consulta popular que dio paso a la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio” (Pacto Social, 2020, 14). Después vino el anuncio de la pandemia en marzo de 2020 con un incalculable costo social y la configuración de un estado de indefensión ciudadana debido a los errores del Gobierno en las medidas sanitarias y la falta de apoyo de la población. La violencia y la delincuencia están al orden del día. Cada crisis nos conduce a la necesidad impostergable de un Pacto Social con la confluencia y participación activas de todos los actores, sectores, academia e instancias políticas que establezcan una agenda mínima, que ponga por delante la ética, la transparencia, la solidaridad y la vida.

DESCARGA EL LIBRO:

https://esquel.org.ec/es/noticiaspacto/noticias-individuales/item/1179-la-ciudadania-por-un-pacto-social-en-ecuador.html

Elecciones en Ecuador: Discursos en segunda vuelta

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), economías como la ecuatoriana tardarán más de una década en recuperarse. A un año de confinamiento en los diferentes colores de semáforo y modalidades de restricción, la realidad evidencia la gravedad de los hechos: 7 de cada 10 jóvenes están desempleadoscasi 4 de cada 10 personas están en condición de pobreza (viven con menos de dos dólares al día), la inseguridad (mixtura de violencia y delincuencia) ha incrementado. Y aunque este cuadro no es exclusivo de nuestro país, sin embargo, son los temas que mayor demanda se registra en el electorado. El estómago no aguanta y el desempleo afecta también el comportamiento de las personas en su salud mental. La fórmula del coronavirus no podría ser más perversa: confinamiento en contexto de pobreza, precariedad política y vaciedad institucional en cuanto a la falta de respuestas y soluciones por parte de las funciones del Estado.

En este escenario, las preguntas que adelante se plantean a los candidatos son obvias, sin embargo, no hay claridad acerca de las respuestas en las definiciones y peor en el cómo: ¿De dónde saldrá el dinero para el pago de los servidores públicos? ¿Cómo se sostendrán los servicios básicos? ¿Cómo se reactivará la economía en todos los sectores? ¿Qué pasará con las deudas de los pequeños y medianos empresarios? ¿Se trabajará en un acuerdo entre la banca privada y el Estado para mejorar el crédito en los montos, plazos e intereses? ¿Bajo qué criterios se impulsarán acciones de solidaridad que no sean clientelismo ni medidas asistencialistas? ¿Cómo se fortalecerá la dolarización? ¿Cuáles serán las medidas para erradicar la evasión fiscal? ¿Cómo se rescatará al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social? ¿Cuál será la política exterior en materia de comercio, relaciones globales, combate al narcotráfico, salud, cambio climático?

La complejidad de la situación pone en dificultad a los candidatos en sus discursos, pues no se atreven a sincerar la realidad con sus electores. Antes de la campaña tampoco habían contemplado la variable externa que replanteó todo: la pandemia. Nadie conoce acerca de su duración, el verdadero impacto, el alcance y las alternativas de solución. Esto significó que los políticos en todo el mundo tengan que formatear su chip (discurso, propuesta y equipo), pues escaseaban lecciones, manuales y experiencias para gobernar con coronavirus. Por tanto, si había crisis y la situación era difícil, la Covid 19 complejizó más la tarea de los aspirantes a Carondelet para ganar los votos. No obstante, el problema no solo es económico, sino de desánimo y desconfianza. La mayoría de la población ha respondido en las encuestas que su situación socioeconómica será peor este año en comparación con el anterior. Es decir, los electores no “comen cuento”, pero guardan esperanzas de que algo positivo sucederá en algún momento. Frente a ello habría que preguntarnos: ¿cuánto de la gravedad que atravesamos nos explican los políticos? O prefieren no hacerlo para sostener un techo de esperanza.

“¿Dónde está la plata?” La respuesta no está únicamente en el rastreo de dinero casa adentro y casa afuera para satisfacer las necesidades y demandas, sino de poner las cosas en orden y en establecer una actitud generosa para escuchar propuestas, incluso de quienes son adversarios. A los candidatos habría que preguntarles si han incluido en sus planes de gobierno un acuerdo nacional con una agenda mínima que esté sobre los egos de los dirigentes de sus organizaciones, cuando también la idea de posicionar a la crisis como una oportunidad para que los discursos dejen de la demagogia. En ese orden de ideas, es más fácil que aparezca la plata si nos ponemos de acuerdo como país para salir de la crisis.

La confianza es uno de los mayores valores que posibilita mejorar la calidad de la democracia, fomentar el capital social y generar las condiciones para gobernar. Esto no es un cuento, porque está comprobado en los países de alta fortaleza institucional, ciudadanía y que procuran el bienestar colectivo. Entre ellos están: Noruega, Irlanda y Suiza. Pese a las distancias que hay con nuestra realidad es el momento de iniciar por algo: aprender a vivir en democracia.

@cesarulloa_77

Enlace: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/enlosbordesdelapolitica/1/discursos-en-segunda-vuelta-ecuador