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Acerca de enlosbordesdelapolitica

Politólogo ecuatoriano. Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador a tiempo completo. Dicto clases a pregrado y posgrado. Invitado como analista político en medios internacionales y nacionales. Columnista de diario La Hora. Mis últimos libros son: En el ojo del huracán. Ley de Comunicación en Ecuador (2020, coautoría con Lolo Miño). Chávez, Correa y Morales: discurso y poder (2020), Los millennials frente al espejo (2018) y El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no? (2017)...

Racismo y violencia

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Fuente: Fondo para el desarrollo de los pueblos indigenas FILAC | FILAC

Todos los días asistimos a escenarios de relacionamiento social con brotes de violencia y racismo. Esta dupla convive naturalizada y no es de ahora. Nadie se reconoce en su esencia y finge superioridad frente al otro. Es un juego, en donde la víctima pasa a ser victimario en cuestión de segundos. El oprimido se convierte en opresor y viceversa, sin embargo, hoy estamos más cerca de una polarización revestida de racismo y que se justifica en violencia. Los polos procesan las diferencias con odio y retóricas descabelladas a cuenta de responder cualquier tipo de ofensa. Así no llegamos a ningún lado. Cuidado se vaya la mano de las partes en conflicto.

Rechazo la violencia del lugar de donde provenga y del actor que la promueva a cuenta de cualquier justificación, más bien procuro inocular la razón del diálogo entre los contrarios que tengan la voluntad de respetar sus ideas y encuentren, aunque sea en el lugar más remoto, alguna mínima coincidencia. Desde el mes de octubre de 2019, el país no ha resuelto ninguna herida del caos, la protesta, la violencia, la acción gubernamental y los discursos de los diversos sectores en contra de sus adversarios. En ese mes se abrió la caja de sorpresas y acumulaciones de ira de todos los sectores. Nadie que participó de los hechos puede ser elevado a ángel ni tampoco tachado de diablo, metafóricamente hablando.

Frente a cualquier hecho, las redes sociales se han convertido en multiplicadoras de una realidad mutilada, pues circula información de todo tipo y para todos, y en la mayoría de los casos sin contexto ni sustancia. Los fenómenos sociales como el racismo y la violencia ameritan espacios de deliberación más sostenidos, con pluralidad y transparencia, y seguros para el debate. Cuánto ganaríamos si, entre los acuerdos de convivencia democrática, la diversidad se concretaría en la aceptación del otro y no quede en la parte declarativa y aspiracional. Hay tanto para hacer, porque el racismo es la expresión de traumas y brechas no superadas que pueden devenir en violencia y usarse de cualquier manera por las partes en conflicto.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 10 de julio de 2021

Ciudad sin ciudadanos

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Fuente: centrouio.jpg (1200×756) (ecupunto.com)

No basta con la remoción del exalcalde; la ciudad sufre un vacío de ciudadanía. Eso significa que el trabajo más urgente para todos es la generación de una identidad capitalina que respete el espacio público, reconozca las diversidades (étnica, cultural, intergeneracional, política y de género) y armonice sus relaciones desde la convivencia pacífica, la colaboración y los mecanismos de la democracia. No es una tarea fácil ni rápida porque la población que vive en Quito está anestesiada por la fatiga cívica que han provocado el populismo, la corrupción, la falta de oportunidades, la violencia y la inseguridad; todo junto con sus intersecciones y nuevas modalidades de frustración colectiva.

¿Cómo salir del atolladero? Administrar los recursos de la ciudad con honestidad por parte del Concejo bajo el paraguas de una veeduría permanente integrada por gente honesta y gobernar, sobre la base de un proyecto (en transición) apoyado por las organizaciones que quieran sumarse. No es el momento para rechazar la generosidad de las personas que quieren emprender en el salvamento de la ciudad. Inmediatamente, se deberán organizar mesas de trabajo, en las que se identifique lo urgente, lo de mediano y largo plazos con los recursos disponibles y con aquellos que se puedan captar.

Es el momento de arrancar. No es la época para campañas electorales anticipadas ni tampoco para testear liderazgos, más bien es la coyuntura para la minga y la cooperación. El reto es mayor, pues la pandemia sigue instalada y las acciones deben conciliar la gestión política, la recuperación de la economía y la salud. El equilibrio deberá ser la tónica, pues la polarización no cabe ni es la fórmula para pescar a río revuelto. El Concejo capitalino tiene 23 meses para equilibrar ánimos y convencer a la población de que los concejales y las concejalas tienen las competencias suficientes para asumir sus responsabilidades. Todos estaremos atentos, vigilantes y propositivos. No queremos añorar el pasado, sino pensar que hay un futuro mejor con el concurso de todos.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 4 de julio de 2021.

¿Qué pasa en Quito?

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Fuente: utopica.travel

Desidia, impavidez, temor, cansancio. Es todo junto. La población que vive en Quito atraviesa una fatiga acumulada y no es para menos, pues la factura resultó más costosa de lo que nos podíamos imaginar. Después de tres administraciones municipales malas, el vacío de gobernabilidad es demasiado evidente. Nadie quiere hacerse cargo de nada y las autoridades creen que su presencia en las redes sociales resuelve los problemas. Cuidado nos quedemos atrapados en el Tik Tok que confunde, equivocadamente, el video casero con decisiones contundentes.

El proceso de remoción en contra del alcalde Jorge Yunda es la expresión de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que intentan restaurar el tejido social, pero no es suficiente sin que ello desmerezca lo que han provocado. La ciudad no tiene un proyecto. Parece que los capitalinos nos movemos a causa de un raro automatismo, adonde nos lleven las aguas porque no hay capitán ni tampoco una tripulación eficiente, me refiero a la estructura municipal, que nos demuestra todos los días que no está a la altura de los retos y desafíos contemporáneos.

Hay que tomar tres tipos de medidas: urgentes, de mediano plazo y de largo aliento. La más inmediata es la constitución de un Pacto por la Unidad de Quito que tenga como principio la lucha contra la corrupción y la impunidad. La segunda es la conformación de un gabinete ciudadano que acompañe los últimos 23 meses a esta administración municipal frágil, desordenada y de disputas absurdas y el tercer momento es la constitución de mesas temáticas que nos permitan construir un plan de rescate y proyección con participación plural, ética, técnica y democrática. Un grupo de ciudadanos ya empezamos la tarea, súmate.

La capital debe salir de la unidad de cuidados intensivos, pero eso depende del ánimo que tengamos para superar el mal trago: no más polarización, peor aún fragmentación, más gente probada en los distintos cargos de la administración y decidida a trabajar en beneficio del colectivo. No es el momento para disputar protagonismo, cuando sí de guiar acciones de trabajo colaborativo con eficiencia y transparencia. 

@cesarulloa_77

Publicado en diario La Hora, el domingo 28 de junio de 2021.

Qué significó la Ley de Comunicación en Ecuador

Entre las ofertas de campaña electoral para conquistar la presidencia por parte de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia se encontraban las ideas fuerza de “la democratización de la comunicación” y “la comunicación como un derecho”. Estas ideas se justificaron por el escaso acceso y participación de la mayoría de la población a los medios, la hegemonía de estos y el involucramiento de varios grupos económicos con el mayor número de frecuencias de radio y televisión, asimismo no se puede perder de vista el escaso acceso a la sociedad red por parte de un amplio segmento, entre las más importantes. Estas ideas fueron plasmadas en las nuevas constituciones de los tres países y luego en la redacción de leyes ordinarias y orgánicas de comunicación, en donde si bien se trataba de reivindicar a los segmentos excluidos, distribuir de manera distinta las frecuencias de radio y TV y evitar los monopolios mediáticos, no obstante, las iniciativas transgredieron los instrumentos internacionales en materia de derechos civiles y políticos como el Pacto de Costa Rica de 1969. En este libro se profundiza la aplicación de la Ley de Comunicación en Ecuador sin perder de vista el contexto de los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI en la región.

Presentación del libro:

Jueves 17 de junio, 11h20 (hora de Ecuador).

Inscríbete: https://bit.ly/2TxOfWQ

Una limpia para Quito (a propósito de la remoción del Alcalde)

Quito necesita una limpia urgente, en la que salga todo, pero absolutamente todo: el egoísmo y la defensa que hacen de su metro cuadrado cada sector, gremio, empresa y colectivo, la irresponsabilidad de unas elites indiferentes, la fragmentación política promovida por los partidos, la descomposición social que ha elevado la corrupción al altar y los diagnósticos de los expertos que hablan para sí mismos. Esta situación no es de ahora ni tampoco se resuelve con la censura y destitución de Jorge Yunda.

La capital ya venía de dos administraciones desastrosas; una arropada en el cuento de la revolución que nunca fue y la otra descafeinada a más no poder: todo light. La polarización populista hizo de las suyas en la capital y los daños son incalculables. Ahora, la restitución de la gobernabilidad es urgente, pues esto va más allá de los intereses electorales de los partidos representados en el Concejo. Se necesita una causa común: la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. La primera pregunta que debemos responder es la siguiente: ¿cuál es el proyecto de ciudad que queremos para dentro de por lo menos treinta años?

Ya no se trata de echar la culpa a la vaca ni de buscar otros chivos expiatorios. La ciudad es la relación y la suma de responsabilidades individuales, en donde es tan importante el ciudadano que no hace del espacio público un urinario como la tarea del concejal que preside la Comisión de Presupuesto. La tarea es de todos y ahí nadie debe bajarse de la camioneta. No solo se trata de tapar los baches de las calles, sino de crear una ciudadanía fuerte, sostenida, participativa y que le duela lo que sucede en su entorno. Por tanto, si no nos topa la sensibilidad, no esperemos que venga un mesías de cualquier tipo.

Por si acaso, no es el momento de adelantar campañas electorales, sino de arrimar el hombro y, desde el trabajo colaborativo, buscar soluciones, porque los problemas ya los conocemos de memoria. La primera tarea, entonces, es reconocer que todos somos responsables y la segunda, subir la autoestima porque nos merecemos mejores gobernantes. Basta de llorar, que los deberes están ahí y no esperan más, mis chullas.

Publicado en diario La Hora, 6 de junio de 201.

Los retos de Lasso (nuevo Gobierno en Ecuador)

Los retos de Lasso (nuevo presidente en Ecuador)
Foto tomada de France24 y REUTERS

Lasso asume un país deshecho, pero valiente. Hay enormes e históricas desigualdades socioeconómicas entre las personas, en una tierra bendecida con inmensos recursos.

Tenemos una patria vacía en ejemplos políticos, pero llena de ciudadanos y ciudadanas con honestidad y coraje. El Presidente nos invita al reencuentro en una tierra de desacuerdos y repartos. Este diagnóstico hay que superar y voltear la página. ¿Cómo? Gobernar con el ejemplo. Escuchar mucho al pueblo y desestimar a quienes han transado en todos los gobiernos. Administrar los recursos públicos con sensatez y también con sensibilidad. Lasso ha gastado suela 12 años para llegar a Carondelet y esa experiencia debe salir a flote.

La vacunación es prioridad, pero no es menor restaurar la confianza y estabilizar los ánimos. El nuevo mandatario debe crear las condiciones para superar las múltiples crisis y dotar de sentido a la política que tan venida a menos está. Su votación fue una señal clara de cambio y eso le exige coherencia con el contexto y las demandas de 17 millones de ecuatorianos. No hay paz sin pan había dicho Raúl Alfonsín en la transición a la democracia en Argentina. Eso significa que el mayor reto es dignificar la vida de millones de personas que viven con menos de dos dólares al día, pero no desde el populismo sino desde una reactivación económica solidaria.

La inseguridad es otro de los principales problemas que exige respuestas coherentes y que se sostengan en el tiempo. Este fenómeno viene con hechos que antes eran inusuales y de telenovela, pero ahora son una realidad: el microtráfico de droga, el sicariato, el control de los centros de privación de libertad, las redes de chulco y la extorsión, las pandillas, la trata y todas sus manifestaciones conexas. No es un aspecto sencillo y, por tanto, requiere de los mejores expertos, no de recitadores de textos o noveleros que se autodenominan especialistas.

No olvide, Presidente, que necesita operadores políticos, no repartidores de hospitales. Con ética, sensibilidad y mesura, usted puede arrancar con respaldo para enfrentar la situación.

Publicado en diario La Hora (Ecuador), 23 de mayo de 2021

La ciudadanía hacia un Pacto Social en Ecuador

En este libro se recoge y analiza diversos escenarios que han tenido un alto impacto en la vida nacional en los últimos dos años. “Las crisis no resueltas que venían desde octubre de 2019 se agudizaron en los siguientes meses por el bloqueo institucional entre el Gobierno y la Asamblea, debido a la falta de una mayoría calificada por parte del primero que le pudo haber permitido aprobar las leyes de su iniciativa. A esos factores se suman la debilidad del Ejecutivo y la oposición orgánica de quienes fueron sus anteriores aliados, el bloque de la Revolución Ciudadana. El presidente de la República para mitigar la zozobra, la desconfianza ciudadana y restaurar la debilitada democracia convocó a la realización de un Acuerdo Nacional 2030; no obstante, los resultados no estuvieron alineados con las expectativas. El Acuerdo no prosperó y tuvo una concurrencia selectiva de actores aliados, no así la pluralidad que se esperaba ni tampoco las propuestas de los diversos sectores. A ello se sumaba, otro factor: la transición no resuelta en la consulta popular que dio paso a la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio” (Pacto Social, 2020, 14). Después vino el anuncio de la pandemia en marzo de 2020 con un incalculable costo social y la configuración de un estado de indefensión ciudadana debido a los errores del Gobierno en las medidas sanitarias y la falta de apoyo de la población. La violencia y la delincuencia están al orden del día. Cada crisis nos conduce a la necesidad impostergable de un Pacto Social con la confluencia y participación activas de todos los actores, sectores, academia e instancias políticas que establezcan una agenda mínima, que ponga por delante la ética, la transparencia, la solidaridad y la vida.

DESCARGA EL LIBRO:

https://esquel.org.ec/es/noticiaspacto/noticias-individuales/item/1179-la-ciudadania-por-un-pacto-social-en-ecuador.html

Los retos del presidente electo, Guillermo Lasso

Entrevista para radio Democracia, 22 de abril de 2021

Vamos hacia adelante

La situación actual sugiere que la primera acción del Gobierno entrante tendrá que enfocarse en restaurar la confianza, sobre la base de la designación de las mejores mujeres y hombres en el gabinete. Aquí se cumple aquello de que el ejemplo es la mejor fórmula para convencer y replicar lo bueno.

La segunda acción será empoderar a la ciudadanía para que exija cuentas a todas las Funciones del Estado, pero que también haga lo suyo con propuestas. En otras palabras, debemos dejar de lado la comodidad de la crítica y pasar al compromiso.

La tercera acción será dialogar con una agenda de máximos valores éticos y mínimos programáticos con los distintos partidos que, sin iniciar el nuevo ciclo, ya se han autoproclamado “oposición”. Ojalá que no sean bombarderos sin causa ni objetivo.

Un nuevo ciclo no supone comenzar de cero, sino más bien fortalecer lo maravilloso que tenemos como la diversidad en sus múltiples manifestaciones, así como atacar los vicios históricos con coraje y de una sola vez, entre ellos la viveza criolla, la personalización de la política, el clientelismo, el tráfico de influencias, el paternalismo y la idea de la redención del pueblo con cualquier Mesías populista. Tenemos una oportunidad evidente que inició con la aceptación pacífica de los resultados electorales y un triunfo que remoza uno de los valores de la democracia: la alternabilidad. Está en nosotros no desperdiciar esta posibilidad.

Para diario La Hora, 25 de abril de 2021

Empieza un nuevo ciclo

Queremos un Ecuador unido, respetuoso de las diferencias y con la madurez para juntar esfuerzos frente a las causas comunes. Ese es el país que soñamos y que no puede quedarse en el idilio. Es momento de demostrar una auténtica voluntad para cambiar la realidad con generosidad y compromiso. A golpes y con insultos no se resolverán las cosas, porque la violencia es una espiral en ascenso interminable que se lleva todo en su camino. Nunca la venganza ha edificado nación alguna, sí los acuerdos que tienen como base el diálogo y los propósitos claros sin excluir a nadie. ¿Esto es posible? Claro que sí, y sobre todo cuando la crisis es intensa, atemporal, en múltiples áreas y afecta a los más necesitados.

La idea de dialogar y llegar a un pacto social no es nueva en la historia y, menos aún, en nuestro país. Hasta ahora hemos sido incapaces de renunciar al metro cuadrado que circunscribe nuestra zona de confort; además, dejamos en manos de terceros la solución de los problemas para culparles si algo sale mal o se mantiene en pésimo estado. La actitud del “sálvese quien pueda” ha sido una práctica permanente y muy acentuada, así como los acuerdos por debajo de la mesa. Actuar bajo la sombra se convirtió en una práctica recurrente para gobernar, en donde se ha dado la espalda a la ciudadanía. De esta manera, nada puede cambiar. Tampoco resulta lógico que tengamos que tocar fondo para transformar la realidad y empezar a tomar conciencia.

Estamos a puertas de un nuevo ciclo gubernamental y la menguada democracia que viene desde la transición del año 1979 nos deja lecciones contundentes, irrefutables y dolorosas. Los partidos políticos deben ser la intermediación entre el Estado y la sociedad, por tanto, es imperioso que salgan del esquema corporativista y de la exacerbada personalización de los caudillos. La democracia ya no resiste a ídolos de barro. Las instituciones no funcionan por sí solas, porque están integradas por personas y en estas deben estar las mejores mujeres y hombres, con credenciales éticas incuestionables, trayectoria y afán de servicio. La justicia debe ser imparcial, oportuna y eficiente, no un botín donde se cotizan las sentencias. El presidente debe ser un líder que gobierna de la misma manera para quienes votaron por él y para quienes hicieron lo contrario.

El resultado de las elecciones del domingo 11 de abril abre un nuevo ciclo en nuestra historia republicana y personal. Está por delante la resolución inmediata de los problemas de salud de millones de personas, un altísimo porcentaje de desempleo y subempleo, pobreza e inseguridad a todos los niveles. No habrá cambio si seguimos haciendo lo mismo para que todo siga igual. Gandhi decía: “Seamos el cambio que pretendemos ser”, y eso no se logra con demagogia y cualquier oferta que juega con la esperanza. Necesitamos acciones que alienten un espíritu de compromiso y duradero. En nuestro país hay todo por hacer. (O)

Publicado en diario El Universo, 13 de abril de 2021

Autoestima electoral

¿Se puede hablar de una autoestima electoral saludable cuando un importante segmento de la población beneficia en cada elección a quienes han saqueado el Estado? ¿No será, acaso, que la autoestima se expresa en la manera que elegimos a los candidatos y a las candidatas a las distintas dignidades? ¿La manera de escoger a quienes nos gobiernan, acaso refleja el amor propio que tiene la población? ¿Por qué vivimos repitiendo que se debe votar por el mal menor? ¿Qué hay detrás del voto vergonzante en cada elección? ¿Será que el pueblo merece los gobernantes que tiene?

Las elecciones son la expresión de la voluntad popular, sin embargo, detrás de esa misma expresión hay identidades que optan históricamente por ciertas características de los candidatos. Esta situación no es propia ni exclusiva del Ecuador, porque sucede con mucha frecuencia en la región. El modelo que prevalece es el liderazgo mesiánico, el discurso populista, las ofertas sobredimensionadas que nunca se cumplen, la figura del bravucón que insulta para inflamar su idea de hombría y “bien parado”, el uso de lo popular para persuadir a la mayoría de la población que vive en condición de pobreza y extrema pobreza. La idea de que la esperanza nunca muere está siempre viva.

Parecería que entre una elección y otra, el relato se repite con rostros distintos y que no han tenido la capacidad de reinventar el proselitismo ni la gestión gubernamental, pero tampoco hay una población que exija más a los candidatos y a las candidatas. Por tanto, hay una zona de confort para los políticos y otra en la que se sitúan los electores. Los unos dependen de los otros y no salen del mismo juego. Es un vicio que se reitera y recicla. Entonces, hay un patrón de comportamiento electoral histórico para favorecer las expresiones que exacerban y utilizan la esperanza del pueblo en contra de un enemigo inventando para la ocasión.

La campaña sucia hace parte de este juego, pero ahora es viralizada para amplificar el morbo de manera más veloz y sin límites. En la campaña no hay reglas, porque los votos se ganan con cualquier recurso. No hemos salimos de la trampa.

Para diario La Hora, 4 de abril de 2021